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sábado, 2 de mayo de 2020

Eduardo Marquina, Renovación (1912)


RENOVACIÓN

Pequeñas marchas hice; yo las haré mayores;
conoceré, de vista, todos estos pastores;
me habrán hablado todos, cuando salga de aquí;
El camino que lleva del alto de Ibañeta
al redondel de piedras del romo Orzanzurieta,
por las pasadas que hice, se acordará de mí.

Sabré encontrar las fuentes, por sendas de cabreros;
En qué parte da el monte los mejores maderos
y qué encinas se tronchan para tostar carbón;
sabré dar con el jarro de leche, en las chabolas,
empujaré sus puertas, si las encuentro solas,
y pagaré, dejando medio pan, mi ración.

Cuatro días más tarde, daré con el cabrero
de quien bebí en la jarra, cruzando el hormiguero
de los rebaños, puestos á venta, en un ferial;
le hablaré de la leche que me tomé á fiado;
me hablará de aquel pan, que le dejé á contado;
y, en dos pintas de vino, nos haremos cabal.

Renovará, en los usos, mi vida, sus caudales;
tantos rústicos modos me serán naturales,
que olvidaré el cansancio, que traía, de mí;
tantas palabras muertas encontraré, aquí, vivas,
y haré acopio tan grande de formas expresivas,
que no he de ser el mismo, cuando salga de aquí.

¡A pasto, á pasto, bocas de mis ansias mejores!...
Enfilaré los puertos, pisaré los alcores,
la dueña al lado; el hijo delante, en un pollino;
no han de ser, en dos meses, otros nuestros trabajos,
que andar, de pueblo en pueblo, por todos los atajos
y entrar en las posadas, las noches de camino.

Del Guirizu taimado que, al que está en la llanura,
le esconde, en un repliegue, la mitad de su altura,
todo el valle veramos, una tarde serena:
Francia al norte, cercana; tierra basca á occidente;
á mediodía, el pico de Monreal; y, enfrente,
de los montes de Jaca, la picuda cadena.

Y así, luego, trillando la senda que escogimos,
nos sentiremos parte del paisaje, que vimos
en el Guirizu abrupto, bajo sus corvas hayas;
diferenciarse, lo antes uniforme, veremos;
y según que nos abran sus puertas, sentiremos
de los distintos pueblos, las diferentes layas.

Val de Arce dilatado y Val de Ayézcua arisco;
el uno intenta industrias; y el otro tiene aprisco;
aquél urde caminos, y éste pisa montañas;
los lugares que entrambos llevan en su regazo,
ya muestran, en lo vario de la aptitud y el trazo,
la diferente sangre que corre en sus entrañas.

Burguete, que ha crecido de estar junto al camino;
Arrieta, en que, al recuerdo de buen vino,
aún veo sonreírme la moza del mesón;
Espinal, con sus blasones en los anchos portales;
y Aoiz en auge, centro de fuerzas industriales,
que palpita, en el llano, como un gran corazón.

De esta parte, la vida se adapta y se renueva;
la ruta cambia en oro las fuerzas que se lleva
los polluelos son éstos y la clueca es Pamplona;
una Pamplona rica de actividad materna
atenta á su prosapia, que trabaja y gobierna
con abarcas, debajo de la férrea corona.

Y el otro lado, ocultos, metidos en la falda
del monte, entre peñascos, los lugares:
Garralda,
nombrada en sus rebaños, y en sus potros famosa;
tiene en alto la iglesia, y en ella, un soportal
que encierra el marco esbelto de la puerta ojival,
en la mancha rojiza de su masa terrosa.

Hija del río, al lado del camino en declive,
en lo angosto y profundo del valle, surge Aribe
con su gran puente, en ruinas, tapizado de hiedra;
en una paz de idilio de huertos y trigales,
¡aún la veo, escalando sus peñas laterales,
entre bojes y robles, por caminos de piedra!

¡Recodos los del monte, silencio en los recodos!
¡Qué apartado me encuentro de los humanos todos
oyendo, por las hoces, mis pasos resonar!
Pero ¡qué valor toman las humanas pisadas
que, en roca viva, á fuerza de andadas y de andadas,
trillan estos senderos, de lugar á lugar!

Rosa entre cardos eres, para tus peregrinos,
Villanueva de Ayézcua, huérfana de caminos;
Villanueva de Ayézcua, la más vieja de todas;
en tu esquivo retiro, rica de aristrocracia,
no olvidaré tus fuentes, ni la harmoniosa gracia
con que, en el hondo valle, te esparces y acomodas.

su masa oscura aviva tu gracia lugareña;
Villanueva de Ayézcua, de casas señoriales,
¡bien hallada, la moza de los pasos ardidos,
y, en sus manos, la herrada, con los aros bruñidos,
que coloca en la fuente de caños manantiales!

Que te protege, dinos, y no que te sepulta,
esta loma que á todas las miradas te oculta,
y que, en tanto silencio, te obliga á tanta paz;
tus mozas, con sus trenzas pasándolas del talle,
tienen, cruzando, al vernos, con rapidez, la calle,
un pánico gracioso de ardilla montaraz.

Villanueva de Ayézcua, de casas señoriales,
me voy con la nostalgia de hacer, en tus portales,
la charla, anochecido, con tus clásicas viejas;
las he visto, á hurtadillas, mirar por las ventanas,
enérgicas, huesudas, cubriéndose las canas,
la toca negra, atada detrás de las orejas…

De esta parte, la vida, como toca al origen;
no altera, todavía, las leyes que la rigen;
y es secular y joven, como la roca viva;
Val-de-Ayézcua entre montes, me hiciste rastrear,
por estas angosturas, de lugar en lugar,
bajo mi España, aún fuerte, la veta primitiva.

Saldré de estos peñales con un canto de guerra;
sobre todas las tierras, ensalzaré mi tierra;
seré agresivo contra todo exótico intento;
queda aquí el reservorio de la raza nativa;
¡y hay piedra, en estos montes de soledad esquiva
donde tallar los arcos para un Renacimiento!



El autor llama al Valle de Aezkoa “Ayézcua” lo que nos pone en la pista para encontrar otros documentos donde el valle aparece con este nombre (ya no hay que revisar Aezkoa y Aézcoa, también Ayézcua para encontrar curiosidades y referencias al valle). En contraposición a esto, menciona Aribe, con B (se supone que en euskera) y no con V, que es como se escribe en castellano. Describe el puente “romano” de Aribe antes de su restauración: cubierto de hiedra.

Me llama la atención que describe la antigua iglesia de Garralda, situada en donde hoy se halla su cementerio, que tiene un buen número de estelas discoidales, antiguas y modernas. De esta antigua iglesia no he encontrado ninguna foto; sé que su piedra se utilizó para hacer la iglesia nueva, así que la descripción que hace de su portalada es una de las pocas referencias que existen al templo desaparecido.

Por lo que leo, Eduardo Marquina estaba pasando una crisis existencial y se plantó en Roncesvalles buscando respuestas y consuelo. Parece que el Pirineo Navarro y su rutina bucólica le devolvió la energía y puso su mente en paz, especialmente su estancia en el pueblo de Hiriberri (Villanueva de Aezkoa). 

Del Pirineo Navarro, la virgen de Roncesvalles y su estancia en los valles limítrofes trata su libro de poemas “Tierras de España”.

Le marcó tanto la experiencia que tiene una obra de teatro cuyos protagonistas masculinos son un tal Ayézcua y un tal Salazar. Esta obra de teatro se llama “Cuando florezcan los rosales” (“rosa entre cardos eres…”) y transcurre en una casa rural de la montaña navarra.


Bueno, pues hasta aquí la entrada de hoy sábado. 

jueves, 14 de julio de 2016

Firmantes en Hiriberri contra la Gamazada

Vamos a ver el nombre de los vecinos que firmaron en contra de la ley conocida como "La Gamazada" en el pueblo de Hiriberri (Villanueva de Aezkoa) 
No los he contado pero creo que es el pueblo Aezkoano en el que más firmas se recogieron. (Al igual que en el resto de las entradas sobre la Gamazada, cuando vemos que figuran dos nombres iguales se entiende que firmaron varios vecinos que compartían nombre y primer apellido)

Preciosa imagen tomada de https://nafarrak.wordpress.com/ que nos transporta al momento de la construcción del monumento a los Fueros en Iruña.

Maria y Miguel Aguinaga
Javiera y Francisco Aspilch
Joaquín y Severina Ansó
Blas e Isabel Ayerra
José María, Esteban, María y Francisca Apezarena
Andresa Aracama
Joaquina, Martín, Manuela, Miguel, Tomás, Luis y Joaquín Aspilche
Joaquina, Francisco, Miguel y Joaquina Almirantearena
José Arriola
Francisco y Martín Esandi
Pedro Sagües
Manuel, Teresa y Juan Goicoa
Francisca, José, Juan, Benigno, Segundo, Melitona, Micaela, Serapio, Gerónimo, Pascual, Joaquin, Andrés y Javier Burusco
Joaquina y Esteban Bastero
Pedro Begino
Francisca, Miguel, Manuel, Francisca, Esteban, José María, José Miguel, Joaquina, Juan y Martín Juandeaburre
Santos, Bernarda, Prudencia, Josefa y José Inda
Ángel, José, Paulino, José, Javier, José, Benita, Javiera, José, Genara, Francisco, Luisa, Juana, Isidro, Angel, Lino, Petra, José y Gregorio Eguinoa
Juan, Felix, José, Gregorio Juanperez
Juana Larramendi
Francisco, Isidoro, Gregoria, Juan y Josefa Salvatore
Joaquina, Francisco, Ignacio, José, Francisco, Joaquín, Salvador, Maximino, Tomás, Manuel, Francisco, Petra, Martín, Joaquín, Juana, Andrés, Javiera, Manuel, Juana, Joaquina, Lázaro, Petra, Gabino, María, Justa, Pedro, Manuela, Ulpiano, Juan, Salvador, Leonarda, Maximino, Manuel, Francisco y Maria Reca
Lucia, Pedro y Nicolás Elizondo
María Miguel y Maria Lauren
María Santos
Joaquín Arace
José y Francisco Arrese
Filomena Loperena
Josefa Lerga
Adrián Legaz
Simona Agesta
Juana Muñoz
Josefa Berria
Severina, Maximino, Inocencio y Micaela Iciz
Javier Ilincheta
Josefa, Vicenta, Gregorio, Francisca, Manuela, Eustaquio, Francisco, Longinoa, Fermín, Justo, Tomás, Tiburcia, Martina, Josefa, Danida, Pedro, Salvador, Orosia, Pedro Juan, Pedro, Martín, Mateo, Francisco, Benito y Brigida Ancho
Mónica, José, Joaquina, Anastasia, Policarpo, Joaquina, Ursula, Francisco, Benito, Dorotea y María Chiquirrín
Agueda, Juana y Francisca Eseverri
Joaquina Lastape
Francisco Juangorena
Gregoria, Javiera, Martina, Isidro, José, Joaquín y Francisca Arozarena
Joaquin Garde
Manuel, Ignacio, Esteban, Nicasio, Angel, Micaela y Felix Aincia
Angel y Pedro José Juanco
Josefa Folit
Leon Tilista
Salvador, Juan, Pedro, José y Josefa Vergara
Joaquin Joangorena
Vicenta Arriola
Martina Berna
Juana, Maria, Esteban y Pedro Arizmendi
Micaela Maistrejuan
Joaquina Berria
Joaquín Chozarena
María Barbero
José, Francisca, Josefa, Maria, Martina, María, Fermin, Adriana, Francisco, Julian, Joaquina, Florencia, Juan, Maria, Joaquín y Javier Domenech
Francisco Echeverria
Miguel Equiza
María Esandi
Francisco Jacue
Clara Zubiri
Francisco, Agustín, Josefa, Vicenta, María, Luisa, Vicenta, Tomás, Adriana, Francisco y Fermín Urrutia
Javiera, Juana, Miguel, Fermín, Marcelino y Casimiro Ibáñez
Julian Lerga
Juan, Francisca, Magdalena, Manuela y Salvador Garate
Juana y Quintin Iriarte
José y Gregoria Mendia
Pascuala Gaztambide
Saturnino Leal
Mariano y Gabriel Jacue
Martina y Angela Recalde
Gregoria Colomer
Joaquín Chapar
Bartolomé, Javier e Inocencia García
Ana y María Echarte
Juana, Juana y Francisco Iribarren

Bibiana, Martina, María, Luisa, Francisco, Joaquín, Manuel, Tomás y Manuela Remondegui