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sábado, 23 de mayo de 2020

Aribe en el Catálogo Monumental de Navarra (1/2)


ARIBE EN EL CATÁLOGO MONUMENTAL DE NAVARRA

En el Tomo IV* del Catálogo Monumental de Navarra (1980) encontramos los datos de pueblos de la Merindad de Sangüesa correspondientes a los pueblos, por orden alfabético, de Abaurrea Alta hasta Izalzu. Este tomo es obra de María Concepción García Gainza y Mercedes Orbe Sivatte.


El pueblo de Aribe aparece descrito de este modo:

“Esta localidad coincide prácticamente con el centro geográfico del valle de la Aézcoa. Se halla emplazada a orillas del río Irati que precisamente en su término se ve enriquecido con las aguas de sendos arroyos procedentes de Aria y Garayoa respectivamente. En sus cercanías se localizan los montes Errondoa, situado en los límites de esta población con las de Aria y Garralda, y Pucheberro, en la frontera con Villanueva.

El primer hecho histórico de cierta transcendencia que afecta a Arive, es la concesión de los fueros al valle de Aézcoa del cual formaba parte, hecha en 1169 por el rey Sancho el Sabio. Posteriormente serán ampliados por Sancho el Fuerte en 1229, y confirmados por Carlos III, Juan II, Juan de Albret y Doña Catalina y Felipe III.

Sin embargo, durante la Edad Media, el papel jugado por Arive en el conjunto del valle parece de escasa trascendencia, probablemente a causa de su menor población: en efecto, en el libro de Fuegos de 1366 figura con sólo 6 fuegos, la cifra mínima del valle. Ello explica la penuria de noticias sobre la localidad en esa etapa. Con todo, sabemos que en 1432 la reina doña Blanca autorizó a Juan de Ezpeleta y Yenego Sánchez de Gurpide para explotar minas en Arive.



Durante la segunda mitad del siglo XIV y primera del XV la Aézcoa en general, y por tanto cabe suponer que también Aribe, se vio afectada por las tensiones entre Navarra y Francia, que además repercutirían de manera particularmente intensa en la zona por su condición fronteriza. Así en 1366 ante el paso de las grandes compañías de Duguesclin hacia Castilla, Anralt Sanz de Hacxa fue enviado a guardar los puertos para impedir la entrada de los franceses en el valle, mientras que en 1466 son reclamados los habitantes del valle para concurrir a la fortificación de Sangüesa también ante la hipotética amenaza francesa.

En la segunda mitad de la decimoquinta centuria Aézcoa, incluido Arive, sufre asimismo el azote de las contiendas civiles. Partidario de los agramonteses, el valle se vio devastado por las incursiones de Juan de Cardona, defensor de los derechos del Príncipe de Viana.
Fue precisamente en Arive donde en 1784 tuvo lugar un hecho trascendental para la historia de la Aézcoa: la cesión a la corona de los montes, ríos y minerales,para el establecimiento de una fábrica de armas en las cercanías de Orbaiceta, en el mismo emplazamiento en que venía funcionando tradicionalmente una ferrería. La construcción de esta fábrica, contra lo esperado, tuvo consecuencias muy negativas para el valle, ya que lo convirtió en objetivo militar preferente para los franceses, lo que no tardó en verse tanto en curso de la guerra de la Convención, en la que los franceses quemaron numerosas casas, mataron a los habitantes y robaron cosechas y ganado, como en el de la Independencia. Por la misma razón la Aézcoa fue codiciada por los carlistas, habiéndose inclinado sus habitantes por los isabelinos, fue atacada por Zumalacarregui.

El caserío dominado por la peña de Aria se desplaza por la llanura que se extiende por ambos márgenes de dicho río. Cuenta con una iglesia parroquial moderna, dedicada a la Inmaculada, y en sus cercanías se localiza la ermita de San Joaquín, la única con culto existente en el valle.

Su escudo, que es el mismo del valle y de las restantes villas trae de plata y encino de sinople en cuyo tronco está atravesado un jabalí de sable, con bordura de gules. “

Después de esta introducción, se repasan la arquitectura religiosa del pueblo que, como ya tienen su espacio en este blog, te dejo a continuación.

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Y después de esto, un último fragmento se dedica a la Arquitectura Civil de Arive, que veremos más adelante en otra entrada.

lunes, 18 de mayo de 2020

Emigrantes de Aria y Aribe a EEUU

Sigo con los emigrantes del Valle de Aezkoa a la Costa Oeste de Estados Unidos, esta vez le llega el turno a los que salieron de los pueblos de Aria y Aribe. 

Las anteriores entradas de la serie (Abaurregaina y Abaurrepea) las tienes al final de la entrada. 


Te animo a visitar este Blog sobre emigrantes vascos en USA de donde saqué la mayor parte de los datos e imágenes y te recuerdo que: 

1) Si tienes conocimiento de algún otro emigrante de Aria o Aribe a Estados Unidos, puedes comentarlo y lo buscaré en el sitio para añadirlo. 

2) Si sabes algo más de alguno de los nombres que figuran aquí te animo a que participes en este sitio mandándome un texto que enlazaremos a la lista de nombres. 

3) Si ves algún error, comenta para que pase al vecino a su pueblo correspondiente.




EMIGRANTES DE ARIA A EE.UU

MARTÍN ABAURREA. Nacido el 27 de Septiembre de 1871. En 1918 trabajaba como ovejero en Price, Carbón County, Utah.

JUAN ÁNGEL BARBERENA. Nacido en Aria el 2 de noviembre de 1879. En 1918, trabajaba como pastor para Joe Iragüen en Winnemucca, Humboldt County, Nevada.

BERNABÉ ANTONIO NUIN  EXPOSITO .Nacido en Pamplona el 11 de junio de 1913, se crió en el pueblo de Aria, Valle de Aezkoa, Navarra. Combatió en la Guerra Civil Española de 1937 a 1940. Llegó a Nueva Orleans a bordo del transatlántico Magallanes procedente de Bilbao el 11 de julio de 1944. En abril de 1949, el congreso de Estados Unidos aprobó su residencia permanente en el país junto a la de otros 47 pastores vascos. En junio de 1950, solicitó la ciudadanía americana ante un tribunal del Yakima, estado de Washington.

URBANO PEDROARENA. (1888-1962) Nacido el 11 de Septiembre de 1888, creció en el pueblo de Aria, Valle de Aezkoa. Llegó a Nueva York a bordo de La Savoie procedente del puerto de Le Havre el 17 de febrero de 1914. Se dirigió a Flagstaff, Arizona, donde tenía un primo (¿Epifanio Retegui?). Primero, estuvo en California y, más tarde, se empleó en la Union Land & Cattle Co. en Deeth, Nevada. Tras unos años cuidando ovejas, se empleó como aprendiz de herrero en Gardnerville, Nevada. Posteriormente trabajó como herrero en Helberg Garage, allí conoció a Marie Barnetche, de Suhuskune, Baja Navarra, que trabajaba en el Overland Boarding House de John Etchemendy, se casaron el 28 de Abril de 1923. Más tarde regentó un hotel-bar-restaurante en Minden, Nevada, en donde su esposa se encargaba de la cocina. Tuvo dos hijos, Elvira y Albert. Se trasladaron a Alturas, en el nordeste de California, Urbano compró una herrería y la familia construyó un hotel. A mediados de 1940 Marie consiguió un contrato con el ejército para alojar y alimentar a los pilotos que entrenaban en un campo cercano. Falleció en Nevada el 20 de noviembre de 1962. El hotel cerró al fallecer Urbano, su hijo Albert Arena (Albert Pedroarena) continuó con la herrería.


EPIFANIO RETEGUI ORBARA. Nacido en Aria en 1888, hijo de Felix Retegui y Paula Orbara y hermano de Sebastiana y Valeriana. Llegó a Nueva York a bordo del transatlántico Cedric procedente de Liverpool el 5 de septiembre de 1914. Se dirigió a Benson, Arizona. En 1916, residía en Los Angeles. En 1920, estaba en Flagstaff, Arizona. Se casó con Justa Pedroarena. En enero de 1928, Epifanio arrendó 4 600 hectáreas para pastoreo que abarcaban los sitios conocidos como El Calabozo, Campo Nacional, Potrero de Marcos López y la Botella, municipalidad de Mexicali (Baja California, Mexico), y se asoció con su cuñado, Gregorio Loperena.

SEBASTIANA RETEGUI ORBARA. (1885 – 1977) Nacida hacia 1885, Hija de Felix Retegui y Paula Orbara. Hermana de Epifanio y Valeriana. Llegó a Nueva York a bordo del transatlántico Rochambeau procedente de Burdeos el 28 de diciembre de 1916. Se dirigió a Los Ángeles donde vivía su hermano Epifanio. A los 35 años, el 18 de Julio de 1920 se casó con Gregorio Loperena, de Garralda, en la parroquia Our Lady Queen of Angels, en Los Ángeles, California, en presencia de Ramón Villa y Pascuala R. Quintana. Vivieron en San Diego, California, donde Gregorio ejercía de “Ranger” (vigilante).  Falleció en 1977.

VALERIANA RETEGUI ORBARA. Nacida en 1900 en el pueblo de Aria, hija de Felix Retegui y Paula Orbara, emigró con sus hermanos Epifanio y Sebastiana a Los Ángeles, California, pasando el 11 de Diciembre de 1929 al puerto de Veracruz (Mexico). Su última residencia conocida fue Tijuana (Baja California, México).


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ARIVE – ARIBE

EUGENIO CORDOBA CALVO. Nació el 12 de Enero de 1929, llegó a Nueva York por vía aérea el 9 de Marzo de 1948. Se empleó como pastor cerca de Reno, Nevada, teniendo un sueldo de 150 dólares al mes, más alimentación y alojamiento. El Senado de Estados Unidos le otorgó la residencia permanente en 1950.

JOSÉ GOICOA. Nació hacia 1896. Llegó a Nueva York a bordo de La Savoie procedente del puerto de Le Havre el 17 de febrero de 1914. Se dirigió a Marysville, California, donde tenía un primo.


TOMÁS IRIGOYEN. Nació hacia 1880. Llegó a Nueva York abordo de La Touraine procedente del puerto de Le Havre el 28 de noviembre de 1903. Se dirigió a San Diego, California, en donde vivía su tío Manuel Irigoyen.



Apunte: En el blog de emigrantes vascos a USA figura también las hermanas María Ángeles Retegui Saragüeta y Beatriz Retegui Saragüeta , hijas de Pedro Retegui, de Aria, y de Justa Saragüeta, de Mezkiriz. Aunque no sean nacidas en Aria me parece oportuno citarlas por aquí:

María Ángeles nació el 28 de septiembre de 1943 en Pamplona. Eran siete hermanos de los cuales sólo 4 llegaron a edad adulta: Beatriz, Mª Jesús, Mª Teresa y Mª Ángeles. De Mª Ángeles se dice que fue a la escuela hasta cumplir 13 años y se puso a trabajar. A los 17 años fue a Fresno, California, donde estuvo en el rancho de su prima, nacida en América. Mª Ángeles cursó estudios secundarios y la universidad en Estados Unidos y volvió a Navarra a los 21 años. De Beatriz Retegui Saragüeta se dice que vivió en California casada con un Vasco-Americano. Gracias a la declaración jurada de Beatriz, Mª Ángeles volvió a Fresno, California, y se prometió con José Luís Urrutia, quien había emigrado con un contrato de pastor de ovejas. Se casaron en la Catedral de Fresno en 1970. En Fresno trabajó como asistenta administrativa del Banco de Sangre. Se mudaron a Bakersfield en 1971 donde vivieron hasta Julio de 1972, Mª Ángeles seguía trabajando como administrativa para el Banco de Sangre y su marido como cocinero en el restaurante “Chalet Basque”. Más tarde se establecieron en Thousand Oaks, Ventura County: José Luis fue mecánico por un tiempo y luego comenzó su propio negocio de jardinería; Maria Angeles trabajó para una boutique de moda. Fundaron el Club Vasco Itxaso Alde de Ventura County. Tuvieron dos hijos: Peio (nacido el 17 de diciembre de 1973) e Idoya (nacida el 29 de noviembre de 1975).

Si te ha gustado esta entrada puedes echar un vistazo a


martes, 18 de septiembre de 2018

Jesus Basiano pinta el Valle Aezkoa


     Gracias a mi trabajo en el Museo de Estelas de Abaurrea Alta – Abaurregainako Hilarriak he conocido a gente realmente excepcional, personas que tropiezan por aquí y con quienes conecto en seguida. Bueno, esta entrada viene provocada por uno de estos visitantes del verano, un señor muy agradable que me puso tras la pista de varias estelas aezkoanas y, de propina, me informó sobre una serie de cuadros que el pintor Jesús Basiano había pintado en este valle (y que, con su permiso, veréis ilustrando esta entrada)

     En seguida me vino a la mente aquella escueta entrada que escribí sobreel paisaje de Abaurrea Alta con el que me tropecé en una exposición sobre Menchu Gal que hicieron en el Kursaal y pensé en hacer algo parecido con este prolífico pintor murchantino que en sus viajes para plasmar los paisajes de Navarra llegó hasta el valle de Aezkoa para inmortalizar algunos de sus rincones, concretamente los pueblos de Garralda, Arive y Villanueva de Aézcoa. 


Jesus Basiano pintando la Catedral de Pamplona en 1955, fotografía extraída de esta página

    Jesús Basiano nace en Murchante un 9 de diciembre de 1889 y hasta su fallecimiento en 1966 se estima que llegó a pintar más de 4.000 cuadros, siendo uno de los pintores más prolíficos que hemos tenido en Navarra. Nace en una familia sin vinculación alguna al mundo del arte y en su residencia familiar, en la calle de la Paz de Murchante, podemos ver hoy una placa que recuerda al pintor.

     En su juventud, se traslada con su familia a Vizcaya y es allí cuando comienza su carrera de formación en la escuela de Artes y Oficios entre 1906 y 1912, para después continuar su carrera estudiando en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid. De la capital madrileña se trasladará a Roma para finalizar sus estudios en 1916. ´

Garralda. 1930-35.  Óleo sobre lienzo. 70 x100 cm. Expuesto en Palacio del Gobierno de Navarra.
     
 A su vuelta de Roma se instala en Durango, en este traslado se pierde gran parte del trabajo que realizó en Italia, no obstante, su formación académica le permite entrar en contacto con la pintura vasca del momento y expone sus obras en un buen número de muestras colectivas de arte vasco junto a otros grandes del momento; Arteta, Maeztu, los hermanos Zubiaurre, Arrúe.. etc. Jesús Basiano pinta en este periodo los paisajes de Durango, pero también se desplaza al Pirineo Navarro y Aragonés pintando, además, otros tantos lugares de Navarra. Yo no entiendo mucho de pintura pero leo que los cuadros que Basiano pintó esta época son las de mayor nivel artístico. Los críticos se deshacen en alabanzas hacia su trabajo y en 1925-1926  llega a consolidar su fama como paisajista y magnífico pintor.

Granero en Garralda - 1932 - Óleo sobre tabla. 44 x 34 cm. En Colección Particular

  
   En 1926 se traslada de Durango a Pamplona en donde su técnica y obra sufre una clara evolución hacia el expresionismo al estallar la guerra civil, también da un giro en su vida personal, abandonando el éxito y la fama en el que estaba envuelto y encerrándose en Pamplona en donde se siente cómodo. Continúa su trabajo y obra por todos los rincones de Navarra, tema en el que se centra. Pasa de ser un artista elitista de la sociedad vasca a ser un pintor local muy respetado y querido por sus conciudadanos, no obstante, su fama le permite ser el único pintor navarro de su generación que puede vivir exclusivamente de la pintura, aumentando la producción y malvendiendo en muchas ocasiones sus cuadros para pasar las penurias económicas del momento.

Alto Garralda. 1932. Óleo sobre tabla.17 x 25 cm. 
     Finalizada la guerra Civil se aprecia en su obra una etapa de madurez y de consolidación como pintor mediante la repetición de su estilo, coincide con el periodo de máxima fama en Navarra, los paisajes siguen siendo los temas más frecuentes. En su última etapa los cuadros se vuelven más coloristas y expresionistas, más enérgicos.

Villanueva de Aezkoa. 1940.  Óleo sobre tabla.  34 x 42 cm. En Colección particular.

    Jesús Basiano fue un pintor de tierra, su obra está hecha y ambientada en el campo, en los lugares que visita, en los que capta el paisaje del entorno interpretando la naturaleza cambiante.

Alto de Garralda. Agosto 1940. Óleo sobre tabla. 31 x 42 cm. En Colección Particular.

    Entre sus diplomas y reconocimientos destacan, entre otros, la medialla del primer premio de paisaje de San Fernando (en 1913), primer premio de dibujo y primer premio de paisaje de San Fernando (en 1914), en 1924 se le nombra Socio de Mérito en el Salón de Otoño de Madrid y en 1943 la primera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid así como el primer premio del Ayuntamiento de Pamplona.  

En su producción caben todos los soportes; desde lienzos hasta telas, pasando por sacos, cartones, madera… en épocas de apreturas económicas (coincidiendo con la guerra Civil) llegó a coser trozos de lienzo o juntar tablas mediante clavos.

 Caserío de Arive. 1953.  Óleo sobre tablex. 62 x 48. En Colección Particular.


Pues hasta aquí una pequeña entrada en reconocimiento a Jesús Basiano, el pintor que retrató Navarra palmo a palmo, podéis encontrar más información sobre Basiano y su obra en este enlace y en la web de José Mª Muruzábal

Espero que os haya gustado.

jueves, 23 de febrero de 2017

El retablo de la discordía (2/2)


Continuamos con el genial artículo de Jesús Arraiza Frauca:

Exterior de la Ermita de San Esteban

Orbaiceta y el valle defienden sus posturas

Efectivamente, valle y villa se manifiestan en batalla dialéctica, exponiendo sus razones y descreditando las contrarias.

Afirma Orbaiceta que la devoción a San Esteban se halla extendida universalmente ya por España y ya por Francia. Tanto se quiere al Santo Protomártir que aún hasta el día de hoy está confirmado patentemente por las astillitas que quitan al retablo los devotos que acuden a aquel santuario para satisfacer su devoción. Llega a afirmar que incluso muchos piensan que la imagen apareció de forma milagrosa y es venerada desde un tiempo del que no se tiene memoria. Cita Orbaiceta, incluso, un milagro obrado en la ermita por intercesión de San Esteban: en nuestro tiempo se ha visto llevar a un enfermo a la basílica en parigüelas y al decir la misa quedarse repentinamente sano, de modo que volvió por su pie a su casa.

A estas razones contesta el valle arguyendo, sobre todo en lo referente a la aparición, que son cosa de pura arbitrariedad del vulgo más craso. Aduce, además, que la ermita de San Esteban se halla en despoblado y muy lejos de los pueblos, para hacer con orden y devoción la romería, pues en los más de los pueblos la procesión sale a las cuatro de la mañana y vuelve a sus parroquias a las cinco de la tarde, permaneciendo en la ermita tres horas. La fatiga y el cansancio, juntamente con el excesivo calor que suele hacer ordinariamente en aquel día, son causa de que la gente se distraiga en la procesión, yéndose a gavillas, sin silencio ni compostura alguna, no edificando ni inspirando respeto sino escandalizando no obstante, cualesquiera diligencias oportunas que se han adoptado para cortar este desorden, el cual se ha observado mayor a la vuelta, pues, abandonando las cruces en la ermita, se adelantan los más de la procesión a los lugares inmediatos a comer y beber, a divertirse en el camino no ajustándose con ella hasta el punto donde cada párroco sucesivamente se incorpora con la cruz, y aún entonces, no pocas veces, con desorden y escándalo; cuyos abusos no pueden proceder sino de un principio de irreligión o ignorancia.

Exterior de la Ermita de San Joaquin

El valle llega a concretar, como una de las causas de estos desórdenes, la proximidad de la jurisdicción francesa, más expuesta que nunca al presente por causa de su actual constitución de indiferencia. Otra causa se basa en las distancias de cada uno de los pueblos de San Esteban: de Abaurrea Alta, cuatro leguas de camino, y procesionalmente se necesitan seis horas; de Abaurrea la Baja tres leguas y media; de Garayoa, Arive y Aria tres leguas; de Garralda, cuatro; de Orbara, dos; de Villanueva, dos y media; y legua y media del lugar parte contraria.

Otras causas alega el valle para disuadir a los fieles de las procesiones a San Esteban: el que la ermita ha sido profanada, asilo de contrabandistas y ladrones, los de Orbaiceta han guardado con frecuencia sus mieses en la ermita y a veces el ganado; y esto ha ocurrido por estar tan retirada de toda población y siempre sin custodio por su destemplada y desierta situación.

Entre las varias alegaciones, el valle da cuenta de varias romerías que se hacían en la antigüedad, suprimidas a causa de la gran distancia; así, consta que anteriormente se realizaban procesiones a la Virgen de Muskilda, en Ochagavía, y a San Salvador de Roncesvalles, consistente en Ibañeta.

Y concluyen los reunidos en Arive: “Por todo lo cual, no sólo no es escandalosa la pretensión del valle, sino muy conforme al espíritu de verdadera religión y de la Iglesia”. Por lo mismo desean “radicar más y más el culto a San Esteban… fijando su antiguo retablo y la imagen que se construyere en la ermita de San Joaquín, custodiada día y noche por un ermitaño de vida muy cristiana, para evitar profanaciones”. En apoyo a tal aseveración y de tal propósito aporta el procurador Armendariz una sensata aproximación a las teorías más altas sobre la religiosidad popular: “Siendo los santuarios los lugares más respetables de la tierra, venerables a los ángeles y terribles a los demonios, en donde Dios se ha obligado a oír nuestros votos, recibir nuestros cultos, escuchar nuestras oraciones y atender a nuestras necesidades, principalmente por la intercesión de los santos que en ellos se veneran, merecen ser respetados de los hombres con una religiosa reverencia, un sano temor y modestia edificativa”.

Claro que en Orbaiceta no veían las cosas como en el valle. Comenzaron por ganar para su causa a los vecinos de Villanueva, con los que pudieron contar a lo largo de la causa entablada desde el 21 de julio de 1798.

Por de pronto, afirma el procurador Arrizabala, en nombre de la villa que, “el valle busca su propia comodidad con capa de virtud”; más valía al valle, añade, atender a San Esteban como los de Orbaiceta que pusieron decente la ermita y solicitaron al obispo su bendición, quien concedió al párroco facultad para darla y en efecto la dio el 13 de junio del 97. Y pasan a desmontar los argumentos contrarios.

Afirman rotundamente: aún cuando fuese cierto cuanto la contraria alega en lo relativo a los excesos en las procesiones, que es lo principal en que se funda, lo único a lo que pudiera influir es a que se extinguieren, pero de ningún modo a quitar de su lugar al santo protomártir, cuya ermita por su antigüedad, milagros patentes que ha querido Dios obrar en ella y por la devoción de los fieles, les merece a estos la primera atención.

No es albergue de contrabandistas y ladrones antes el alegato es una ficción conocida, porque en aquel sitio no hay camino; al paso se encuentran las bordas del lugar, mi parte, bien provistas de alimentos y forraje.

Si alguna vez se ha albergado ganado es muy fácil evitarlo castigando severamente a quien se averigüe haberlo introducido.

No se han depositado las mieses, porque sus sembrados y prados están muy distantes del pueblo.

En la guerra sirvió de cuartel, pero habiéndose arruinado se edificó a cuenta del Soberano.
Tampoco puede ser causa para intentar cerrarla el que se halle en el desierto, pues está a la vista de las bordas que pueden considerarse como una población, pues en desierto se ven los santuarios más venerables de este reino y sus inmediaciones, como sucede en San Miguel de Excelsis, Roncesvalles y Aránzazu.

Une esta argumentación Orbaiceta citando excesos y tropelías en esos santuarios, a pesar de que los mismos no fueron ni cerrados ni trasladados: el de Roncesvalles de cuya traslación se trató en la Cámara a resultas de los estragos que padeció en la última guerra; y sin embargo de ellos y de su proximidad con la Francia se resolvió su permanencia, y en efecto se están construyendo edificios; en el referido San Miguel de Excelsis se cometieron el último año los excesos que son notorios y sin embargo a nadie se le ha ocurrido remover el Santo Angel del lugar que él mismo escogió.

Para apoyar con fuerza sus argumentos, aportan en Orbaiceta incluso un milagro ocurrido en la ermita de San Esteban lo cual venía a probar la seriedad y solidez devocional: En nuestros tiempos se ha visto llevar a un enfermo a la basílica en parihuelas y al decir la misa quedarse repentinamente sano, de modo que volvió por su pie a su casa.

Y aún más. La situación de la ermita y de culto en el lugar donde se halla favorece la presencia de los fieles franceses que también acuden a ella en romería a pesar de que se aduzca la peligrosidad de su vecindad, pues desde que no se alcanza la memoria ya se había hallado la Francia con igual o menos favorable disposición hacia la Iglesia; de lo contado ha tenido varias guerras contra España y sin embargo siempre ha permanecido San Esteban en el mismo sitio ; y manifestando cierta conmiseración hacia los vecinos afirman los de Orbaiceta: aquellos tristes franceses, en medio de las turbaciones de la Francia, han conservado las máximas católicas en lo íntimo de su corazón, tienen el consuelo de recibir en aquella basílica los auxilios de la Iglesia y se ve que algunos se han llevado consigo astillas del retablo, y aún ha habido quien se llevó porción de tierra de suelo de la ermita. Circunstancias todas que incluyen mucho para que no se haga novedad.

Entorno de la Ermita de San Esteban, cortesía de Nicola Aragona
Pero el valle insiste en la novedad del traslado, incluso con el argumento de los mismos tristes franceses y de sus consuelos devocionales, presentando prioridades: Y ya que la contraria manifiesta tanto celo por proporcionar a los franceses, nuestros limitáneos, la oportunidad de poder satisfacer a la ardiente devoción que supone profesan al Santo, contribuyendo el Valle a tan interesante objeto, no excusa poner en claro que dichos franceses lograrán mejor esta dicha colocándose la Santa Imagen del Protomártir en la ermita de San Joaquín, pues que concurriendo aquellos todos los años en gran número al lugar de Aribe conmotivo de tomar sus aguas minerales, y hallándose aquella situada a mucha inmediación de dicho pueblo, no hay duda podrían ir allá diariamente tarde y mañana por vía de paseo a hacer sus depreciaciones, ponerse bajo la protección y tutela de su predilecto Santo y conseguir sus bendiciones.

Parece lógico, astuto y bien pensado el argumento del valle tratando de favorecer a los franceses que acudían a tomar las aguas y bañarseen los baños de Arive. Pero Orbaiceta no cede. Si el valle ve peligros en la romería a los Puertos Grandes, los de aquella villa quiere verlos en todas partes, especialmente en Arive para los franceses de cuya fe y devociones se sienten tan diligentes defensores; en este sentido alegan son de temerse mayores profanaciones si se traslada el Santo Retablo al sitio que la contraria pretende por su inmediación a la taberna de Aribe y su posada, donde hay mucha concurrencia como es cierto, y dirán los testigos… De removerse la Santa Imagen del sitio donde desde inmemorial ha estado y que eligió, según se cree, resultará sin duda alguna, según es la condición humana, el resfriarse su devoción, no sólo para los naturales del país, sino también para con los franceses y otros forasteros.

Sin embargo, parece ser que el argumento de las aguas tenían su peso para el valle, pues recurren a sus valores para insistir en el retablo a San Joaquín de Arive; afirman, consecuentes en su articulado: Se viene en conocimiento claro no sólo de la mayor devoción y culto al Santo Protomártir por la comunidad mi parte, sino también de que se proporciona ventajosa comodidad a los pueblos de él, villa de Burguete, los de los valles de Erro, Arce y Salazar, como circunvecinos; y no menor al numerosos concurso de gentes que pasan a tomar las aguas medicinales del referido lugar de Arive, así de este Reino, como de la Francia; según es cierto, público y notorio.

Interior de la Ermita de San Esteban en la actualidad, por cortesía de Nicola Aragona

Pleito solucionado

A los siete meses y medio de iniciado el proceso llegó la solución. Las razones de unos quedaron en palabras y escritos; válidos al fin. Orbaiceta se cansó de pleitear y tiró su toalla. El 30 de Enero de 1799 estando juntos y congregados en la forma que lo tienen de costumbre, celebrando concejo tañida su campana parroquial, los regidores y el concejo del lugar habiendo meditado con madura reflexión los graves perjuicios que hasta aquí han experimentado en la prosecución de esta instancia y los que se habían de seguir continuándola por sus trámites regulares, en el inmenso coste que les había de tener, y por otras justas causas… hacer aparcamiento formal de este pleito.

Como consecuencia de la retirada de Orbaiceta, fácil le fue al Provisor y Vicario General, Doctor Rafael Blázquez Prieto, dictar sentencia en Pamplona el 27 de febrero de 1799, confirmando la resolución del Valle y Universidad de la Aézcoa.

El retablo de San Esteban fue bajado desde los Puertos Grandes a la ermita de San Joaquín; el valle pagó la escultura de una nueva imagen del Protomártir; las procesiones, dos al año, se reanudaron desde los pueblos hasta Arive. Y los “aguatomantes” pudieron ocupar sus tardes en visitar a sus santos y cumplir sus devociones sin tener que desplazarse con superiores dificultades.

Hoy la ermita de San Joaquín está cerrada para el culto. Ojalá pronto pueda reanudarse la devoción de los aezcoanos a su patrono en su sede propia. La de San Esteban se halla abierta; a la misma acuden desde Orbaiceta en agosto y en diciembre para honrar a su santo.

Jesús Arraiza Frauca

lunes, 20 de febrero de 2017

El retablo de la discordía (1/2)




¡Hola! Tengo por aquí un artículo firmado por Jesús Arraiza Frauca cuyo título es “Ermitas de San Esteban y San Joaquín en la Aézcoa” (en realidad, si lo buscáis en la red lo encontraréis con una errata en el título, ya que por alguna misteriosa causa cambian el nombre –sólo en el título- a nuestra ermita advocada al patrón del valle y meten a San Gregorio, que nada tiene que ver.) 

Veréis qué divertido lo que cuenta, narra las batallitas entre Orbaizeta y Aezkoa por un retablo a finales del S.XVIII. Cómo es un poco largo lo dividiré en dos partes.

Un valle, dos pueblos y ermitas enfrentadas, juego de devotos. Sólo puede quedar una procesión… todo esto y más en “El Retablo de la Discordia”….

¡Por cierto! Aún no he escrito sobre la ermita de San Esteban y si me lo preguntáis no sé dónde puede estar hoy el dichoso retablo. 

Empecemos con el contexto histórico… 

“Entre 1793 y 1796 las regiones del norte de España se vieron inmersas en la guerra llamada de la Convención, nombre tomado de la Asamblea revolucionaria asentada en París. El primer periodo de la confrontación –en 1793- se desarrolló en Cataluña y en la parte de Navarra correspondiente a la frontera occidental que vio el éxito de los batallones hispanos; también Roncesvalles sufrió la presencia de las tropas francesas. Fue distinta la campaña de 1794, año en que las avanzadas revolucionarias penetraron hasta las mismas puertas de Pamplona, pasando los Pirineos por Baztán, Velate, Larraún y Roncesvalles, cuya ocupación supuso para los franceses, a la vez que un sitio estratégico, cierta reivindicación histórica de gestas épicas ocurridas en el siglo VIII. 

Y junto a Roncesvalles, la Aézcoa con su fábrica de armas de Orbaiceta, ya defendida en 1793 por cien mozos aezcoanos. En el verano del año siguiente la invasión fue general, causando en el valle uno de los desastres más ruinosos y tristes de su historia; cruzaron los Puertos Grandes los milicianos revolucionarios, rastreando el valle a sangre y fuego. Según Urtasun (Benito Urtasun Villanueva, Valle de Aezcoa, temas de cultura popular nº 106)  fueron incendiadas 247 casas. Uno de los pueblos más damnificados fue Garayoa, donde ardieron todos los edificios menos uno; en Abaurrea Alta asesinaron a 21 personas; en Abaurrea Baja la ruina fue parecida; el resto de los pueblos, sin excepción, sufrieron el fuego y la muerte. 

Están estudiadas las consecuencias demográficas de la guerra de la Convención en Navarra. En lo referente a nuestro valle se conocen algunos datos. En Garralda fueron quemados tres graneros, trece bordas y dieciocho casas. En Abaurrea Baja treinta y seis casas, una iglesia, dos bordas, dos ermitas y diecinueve graneros. En Aria ocho casas. En Abaurrea Alta cuarenta y cuatro casas, una iglesia, cuatro bordas, dieciocho graneros y una ermita. En Orbara seis casas, ocho graneros y veintiocho bordas. En Arive once casas, seis graneros y seis bordas. En Orbaiceta veinte bordas, una iglesia y una ermita. Precisamente sobre ésta, dedicada a San Esteban y sobre la de San Joaquin de Arive trata el trabajo presente, concretado en un proceso de 1798. “

Ermita de San Esteban, en el término municipal de Orbaizeta

Proceso entre Orbaizeta y el Valle Aezkoa

“Dicho proceso, a lo largo de 81 folios, presenta el pleito surgido entre la villa de Orbaiceta y el valle y la universidad de Aézcoa, sobre la reconstrucción de la ermita de San Esteban, destruida en parte por los franceses. Para llevar adelante las acciones judiciales, ambos eligieron a sus correspondientes procuradores: Orbaiceta a Juan Francisco de Arrizabala, el valle a Martín José de Armendáriz. 

El 7 de Julio de 1798 se reunieron en Arive, dentro de la Casa Consistorial del valle y universidad de Aézcoa, Juan Miguel Maisterra, Alcalde, Juez Ordinario y Capitán de Guerra, Martín Alemán, Diputado de Abaurrea Alta, Juan Andrés de Sancholuz, de Garayoa, Pedro Irigoyen, de Abaurrea Baja, Francisco Almirantearena, Diputado de Arive, Juan Francisco Maisterra y Juan Pedroarena, Diputados de Garralda, Juan Marín de Urrutia, Regidor de Aria en vez y nombre de su diputado, Manuel Burusco, Regidor de Orbara por ausencia de su diputado, Miguel Ibarco, Diputado de Orbaiceta, Martín José Burusco y Juan Vidondo, Diputados de Villanueva, “todos tales, Alcalde y Diputados de este valle, sin que falte ninguno de los que representan a los nueve pueblos y de él; Diputación haciente y celebrante”.

Estando todos así reunidos, recibieron esta propuesta del alcalde:

“Que a consecuencia de la invasión ejecutada en este valle y frontera por la nación francesa en la última guerra seguida contra la misma, se han experimentado en los edificios de los pueblos de este valle muchos incendios, sin perdonar a sus iglesias parroquiales y basílicas de las respectivas jurisdicciones, causando estragos de la mayor consecuencia. Y teniendo el común del valle erigidos a su devoción dos santuarios o basílicas, la una de la advocación del glorioso San Joaquín, consistente en jurisdicción de este lugar de Aribe y centro de esta comunidad de Aézcoa, y la otra del glorioso San Esteban Protomártir, consistente en los Puertos Grandes de este valle. En la primera destruyó dicha nación enteramente el retablo y todo el pavimento, sin dejar la menor cosa existente de los santos; y que por resolución uniforme de los nueve pueblos del valle, se ha habilitado el año último pasado, de forma que puede celebrarse el Santo Sacrificio de la Misa y se han hecho también las procesiones acostumbradas y de tabla a dicha basílica. Que en la de San Esteban, aunque dejó la dicha nación el retablo, bastante maltratado y despedazado, se perdieron o quemaron los bultos o imágenes de los santos que había en ella después de trasladados a la de San Joaquín, a la que anualmente hasta dicha guerra se hacía también una procesión general por todo el valle”.

Antes de seguir adelante, se debe parar la atención sobre esos dos títulos que lleva consigo el alcalde del valle. Efectivamente, aparte de ser Juez ordinario con atribuciones de paz en el mismo, es Capitán de Guerra, es decir, el responsable de organizar y dirigir los ejércitos de voluntarios surgidos en el valle, lo cual tenía su importante trascendencia pues, por fuero, varios valles de Navarra estaban libres de acudir a las reclutas ordinarias de milicias. 

Se debe notar también el título de Universidad relativo al valle, pues indica que la Aézcoa constituía una comunidad de pueblos con administración propia en manos de La Junta del Valle, integrada por su alcalde y los diputados de cada uno de los nueve pueblos. Por otro lado, queda patente en el texto precedente que la Aézcoa celebraba dos procesiones generales, organizadas por el valle, una a San Esteban y otra a San Joaquín

La junta celebrada en Arive dejó en claro la voluntad y la determinación de todos los diputados: trasladar el retablo de San Esteban a la basílica de San Joaquín, situada en Arive, comprometiéndose el valle a pagar la escultura de una nueva imagen del Protomártir. Implícita se deja ver la determinación de no contar más que con una ermita, la más cómoda, a la que dirigir sus romerías generales. 

Ermita de San Joaquín, en Aribe

Sin embargo, parece ser que los de Orbaiceta, grandes devotos de San Esteban, enterados del acuerdo por su Diputado, Miguel Ibarco, rechazan la propuesta y a los cuatro días, el 11 de Julio del mismo año de 1798, redactan con su procurador Arrizabala el siguiente argumento: 

“Que cuando a causa de la próxima campaña se trasladó la efigie a otra ermita de San Joaquín del mismo valle y se perdió, y quedó aquella basílica (de San Esteban) violada por haber servido de cuartel a los ejércitos de Su Majestad y haber sido maltratada en la invasión francesa. Viendo que el valle no acudió a su restauración, los mismos suplicantes, de sus propios fondos, en obsequio del Santo, la pusieron en una regular decencia y acudiendo a V.S.E, se sirvió dar comisión al párroco de dicho lugar para que la bendijese, como en efecto lo hizo el 13 de junio del pasado año del 97, y cuando pensaban estos interesados que dicho valle, depositario de los caudales de dicha Basílica que de limosna han dado sus devotos, hubiera pasado ya a fabricar el bulto del santo y colocarlo en su basílica, adornándola con más, y más con caudal suyo propio, se halla con la inapropiada estrañeza y novedad que algunos lugares piensan en quitar el retablo y demoler la fábrica que se construyó a expensas de las donaciones de los devotos del Santo, para ponerla en otra ermita de San Joaquín del mismo valle y colocar en ella la nueva efigie, sin motivo que al parecer sea suficiente para cortar el curso de esta devoción”. 

Son varias las razones con que Orbaiceta acompaña esta petición al Provisor Eclesiástico y Vicario General en defensa de su postura y petición. 

Razones de unos y otros, que a lo largo del proceso dejan ver varias costumbres, devociones y características del valle de la Aézcoa”

jueves, 9 de febrero de 2017

Aribe en 1925

Continuamos echando un vistazo a cómo estaban nuestros pueblos a comienzos del siglo pasado, en esta ocasión veremos lo que había en la capital del valle, el pueblo de Arive (Aribe). 



"Lugar con ayuntamiento, de 164 habitantes de H y 173 de D. A 35 km. de la cabeza del partido cuya estación es la más próxima y a 52 de la Capital. Le baña el río Irati. Fiesta el 8 de Diciembre. Produce trigo. -✉- g.p

Alcalde - D. Victoriano Remondegui
Secretario - D. Luis Alzorriz
Juez municipal - Don José Chapar
Fiscal - Don Francisco Aguerre
Secretario - D. Luis Alzorriz
Párroco Regente - Don Baldomero Otamendi
Correos - Adr., Don Melchor Redín

Abacerías : Cajén (Elvira), Larrañaga (Manuel), Pedroarena (José).
Aguardientes : Almacenes de Redín (Melchor)
Aguas Mineromedicinales: (Establs.) Balneario Arive, Aguas minerales.- Temporada oficial del 15 de junio al 30 septiembre. Propietarios Sres Franca y Monserrat, Admor. D. Gregorio Elizondo. 
Albañiles: (Mtros.) Goicoa (Casimiro)
Automóviles: (Serv) A Aoiz, diario, a las 4 t.; precio 5,50 ptas. asiento, Empresa La Montañesa. De Burguete a Garayoa, por Garralda correo diario, Empresa anónima. 
Cacharrerías: Pedroarena (José), Redín (Melchor).
Carbón (Comtes.): vegetal. Redín (Melchor)
Carnicerías: Pedroarena (José)
Confiterías: Goicoa (Casimiro), Larrañaga (Manuel), Pedroarena (José), Redín (Melchor). 
Esc. Nacionales: Berro (Clementina)
Estancos: Goicoa (Casimiro)
Ganado: Criadores.Caballar: Capar (José), Domenech (Gaspar), Elizondo (Miguel), Goicoa (Casimiro), Loperena (José), Maisterra (Narciso), Maisterra (Juan), Remondegui (Vict.º), Sarracur (José), Sarrasún (Francisco)
Granos y harinas (Comercios): Goicoa (Casimiro), Redin (Melchor)
Hojalaterías: Toni (Joaquín)
Hoteles: Frauca y Monserrat
Maderas (Comtes.): Arregui (Pedro), Redín (Melchor)
Médicos; Larrañaga (Manuel)
Panaderías: Goicoa (Casimiro), Maisterra (Juan), Redín (Melchor)
Posadas: Arregui (Pedro), Redín (Melchor)
Propietarios (Prales): Domenech (Marcos), Elizondo (Miguel), Loperena (José), Maisterra (Narciso), Remondegui (Victoriano), Sarrasin (Francisco), Sarrain (Victoriano). 
Sastrerías: Pedroarena (Francisco)
Tejidos (Fáb.) de hilo: Auso (Juan).
Tintorerías: Elizondo (Aquilina), Arregui (Pedro). 
Tranvías eléctricos (Serv.º) A Aoiz, precio 5,50 ptas asiento. A Pamplona, precio 7 ptas asiento. 
Veterinarios: Rolá (Rufino)
Vinos (Almacenes): Goicoa (Casimiro), Maisterra (Juan), Redín (Melchor)."