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sábado, 25 de abril de 2020

6 Recetas de cocina del Valle de Salazar


Sigo colgando por aquí las recetas recogidas por nuestra zona en 1982 que podemos encontrar en el libro “Recetas de cocina de Abuelas Vascas” de José Castillo.

Hoy te traigo la recopilación que encuentro procedentes del Valle de Salazar.



Las dos primeras facilitadas por María Liboria, que cuando se escribió el libro tenía 91 años y era natural del pueblo de Ochagavía.

1.- Jabalí

Cortar en pedazos el jabalí que se necesite. Colocarlo en un barreño de barro, añadiendo ajos y cebolla picados, una hoja de laurel, un par de onzas de chocolate, un vaso de vinagre y dos vasos de vino tinto.

Dejarlo al sereno toda la noche.

Al día siguiente, poner grasa de tocino en una cazuela, arrimarla al fuego y añadir el jabalí con sus tropiezos y caldo que tenemos en el barreño. Añadirle sal y dejarlo cocer despacio. 

Se podrá servir cuando se considere que está tierno.

2.- Pastas de Txantxingorrik

Los txantxingorrik son los trozos de manteca que quedan después de derretida ésta.
Cortar la manteca de cerdo en cachitos, freírla y los restos que quedan, curruscantes, dejarlos en un almirez. Añadir allí azúcar y canela en polvo y majarlo bien.

Hacer, con harina, una masa como para pan, amasándola bien y con algunos polvos o levadura para que después levante. Mezclarle lo que hemos triturado en el almirez y volver a amasar.

Luego, con la masa, hacer unas tortitas redondas, de dos centímetros de espesor. 

Espolvorear la encimera con azúcar fina y meter al horno hasta que se cuezan.

…..

La tercera es de Josefa Elizondo, natural de Esparza de Salazar, antigua cocinera de la Fonda Mayalzaldea, que cuando se escribió el libro tenía 90 años.

3.- Bacalao (Receta original de la amona Josefa)

Dejar el bacalao a remojo, durante 40 horas. Durante este tiempo cambiarle el agua tres veces.

Freir cebolla picada, con aceite, en una cazuela. Cuando la cebolla esté dorada añadir una taza rasa de arroz, revolver un poco y, seguidamente, añadir cuatro tazas de agua donde ha estado el bacalao a remojo.

Poner aceite y unos ajos picados en una cazuela de barro. Cuando empiecen a dorarse añadir el bacalao, cortado en trozos, sin quitarle la espina. Al rato, dar la vuelta a las tajadas y añadirle el arroz que ya estará cocido. Que hierva todo junto un ratico y, a continuación, echar por encima bastante perejil picado.

Hay que tener cuidado de que el arroz quede jugoso, más bien caldoso. No se trata de hacer una paella.

......

Las dos siguientes son de María Jesus Ballent, natural de Ezcaroz, que cuando se escribió el libro tenía 80 años.

4.- Truchas con tocino y jamón

Después de limpiar las truchas, freírlas en grasa de tocino. 

Freir un filete de jamón. 

Poner el filete en un plato y colocar una trucha encima. Luego, cubrirla con otro filete delgadico de tocino, que esté muy frito.

5.- Manera de hacer pan casero.

Ellos lo hacían un horno grande, alimentado con leña. Lo barrían con una escoba de boj. 

En una caja especial para hacer pan se deja siempre un pedazo de masa de la que se hizo el pan de la semana anterior.

Hacer la nueva masa mezclándole la masa que hay guardada. Amasar bien y luego, dejar reposar durante un par de horas.

Luego, cortar la masa en trozos de dos kilos. Con un cuchillo, hacer un par de cortes de poca profundidad. 

Dejarlo reposar durante una hora y meterlo en el horno después de haber apartado bien la brasa con la escoba de boj.
…..

Y la última receta salacenca de esta lista es de Irene Goyena, natural de Izalzu, que cuando se escribió el libro tenía 81 años.

6.- Truchas en salsa verde

Picar ajos, cebolla y perejil. Poner los ajos y la cebolla a freir en una cazuela, con aceite.

Cuando estén tiernos, añadir una pizca de harina y el perejil.

Luego, un par de tazas de caldo de carne y dejar que hierva.

Colocar una cazuela de barro al fuego, con un poco de aceite y un par de ajos picados. 

Cuando empiecen a dorarse, poner las truchas a freir, pasadas por la harina. Que no se frían mucho.

A continuación, añadir la salsa que hemos hecho con el caldo de carne. Que hiervan muy poco y estarán hechas.


¡Buen provecho!

jueves, 2 de enero de 2020

Dos recetas del Pirineo para empezar bien el año


Hola. La verdad es que me hace mucha ilusión estrenar con vosotros este año 2020 mediante una entrada gastronómica.

Mirando tradiciones, se me había antojado ofreceros una buena receta de lentejas pero no he encontrado ninguna que supere a las diferentes formas de preparar estas legumbres que te presenté en este mismo blog hace un tiempecico.

Visto que las lentejas quedaban descartadas, decidí traeros un par de recetas con las que me he tropezado, precisamente, para preparar “el ajuar” de las lentejas.

La primera de las recetas viene directamente de Garayoa, se llama “patorrillo” y es de Martín Encaje Edicheta, que en 1979 tenía 86 años. La recogió José Castillo en “Recetas de cocina de abuelas vascas”

Patorrillo

Limpiar muy bien los intestinos y las patas de ternasco. Cortar los intestinos en tiras y enrollarlos a las patas, atándolos como si fueran madejicas.

Cocer los atados, con mucha agua, añadiendo una hoja de laurel y sal. Cuando estén cocidos, sacarlos y escurrirlos.

Colocar una cazuela al fuego, con aceite y cebolla picada. Cuando esté tierna, echar las patas para rehogarlas.

Majar en el mortero pan frito, ajos, almendras y perejil, añadiendo algo de caldo de la cocción del patorrillo, así como un trozo de guindilla picante. Hasta que se haga una pasta, más bien ligera, que se ha de verter encima del patorrillo.

Que hierva todo junto unos diez minutos y ya estará terminado el plato.



La segunda de las recetas nos llega desde Ochagavía, también recogida por J. Castillo nos la cuenta María Liboria, que en 1979 tenía 91 años.

Se trata de una versión salacenca para hacer las tripotas (morcillas) que recogí en esta entrada, veamos ahora como las hacen en Ochagavía:

Morcilla Blanca (también se conoce como “relleno de Obanos”)

Cocer medio kilo de arroz en una cazuela añadiéndole unas hebras de azafrán y si correspondiente sal. Que quede bien cocido y muy seco.

Una vez frío, añadir cuatro huevos con su clara y yema, una cebolla grande, seis años y perejil, todo ello bien picado.

Picar también sebo de cordero o bien tocino y mezclar todo bien con las manos y sazonarlo con sal.

Después introducir esta mezcla en los intestinos de cerdo o de ternera que deberán estar bien limpios. Después de rellenar los intestinos atarlos con liz haciendo las distribuciones que se considere interesante.

Colocar agua en un puchero y ponerla a hervir. Cuando empiece a hervir, echar en ella las morcillas y pincharlas de vez en cuando con una aguja bastante grande. Esto se hace para que no se revienten.

A los veinte minutos de cocción se sacan y dejan en una superficie plana para que se enfríen.

Cuando se quiera comerlas hay que quitarles la piel y se fríen cortadas en rodajas.
Si se quiere se puede añadir por encima un poco de salsa de tomate bien caliente.


Y eso es todo por esta semana, la primera de 2020 
¡sed felices!

domingo, 25 de febrero de 2018

Arroz con bacalao y caracoles

¡Hola!

Hoy te traigo una receta extraída del libro "Recetas de cocina de abuelas vascas" en el que José Castillo recorre parte de Euskal Herría recogiendo recetas de antaño entre sus vecinos. Esta receta es de Josefa Elizondo, vecina de Espinal, quien en 1983 (fecha del depósito legal del libro) tenía 90 años. Nos cuenta que Josefa es la antigua cocinera de la Fonda Mayalzaldea. 

¡Ahí va!





Arroz con bacalao y caracoles

Cortar el bacalao en cuadros y dejarlo a remojar durante 30 horas. 

Poner bastante aceite con cebolla picada en una cacuela. Cuando la cebolla esté dorada añadir los trozos de bacalao, cubrirlo con agua y ponerlo a hervir. Entonces añadir el arroz.
Para que sea jugosom calcular una proporción de para una taza de arroz que haya tres de agua. 

Cuando el arroz esté cocindo añadir los caracoles. Pero antes de añadir los caracoles, éstos se han limpiado y refrito. (Si tienes dudas de como limpiar y purgar los caracoles te lo expliqué bien con muchas fotos en esta entrada)

Calcular para que sean unos cuatro caracoles por persona. 

Dejar que hierva todo junto un ratico y se podrá servir, añadiendo encima un poco de perejil picado. 

Josefa Elizondo, Espinal, Valle de Erro

domingo, 24 de diciembre de 2017

Arroz con merengue

Receta de Constancia Ezkurra, natural de Urroz.

Arroz al merengue

Arrimar una cazuelita al fuego con bien de leche y algo de azúcar. Cuando esté hirviendo añadir el arroz necesario, como el que se necesita para un arroz normal. Cuando el arroz esté muy cocido se saca la cazuela del fuego. No tiene que quedar ni muy delgado ni muy espeso, sino como una crema pastelera. 

Si se está haciendo el postre para ocho personas se levantan (baten) cuatro claras de huevo, hasta que estén bien levantadas y, a continuación se añaden, sin dejar de batir y poco a poco, cuatro cucharadas de azucar. 

Seguidamente, mezclar el merengue con el arroz con leche y se puede añadir, si se quiere, las cuatro yemas que se deberán mezclar con el merengue. 

Colocar todo en una cazuela de barro o en una fuente, empolvar la encimera con azucar y meter la cazuela en el horno hasta que dore por encima. Luego se vierte por encima una copa de anís o de cognac, se le prende fuego y se sirve. 


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Foto que pondré cuando haga la receta

Receta extraída del libro "Recetas de cocina de abuelas vascas" de José Castillo. T1 P195

lunes, 28 de noviembre de 2016

Tripotxas con sangre de cerdo

¡Hola! 
Hoy os dejo con una receta artesanal para hacer tripotxas, extraída del libro "Recetas de cocina de Abuelas Vascas" recopilado por José Castillo. 

Esta receta de morcilla artesanal la facilita Feliciana Celay Basterra, vecina de Abaurrea Alta que en el momento de la primera edición del libro (año 1979) tenía 86 años. 

¡Vamos a ello!


Tropotxas con sangre de cerdo (Morcilla)

Cocer un kilo de arroz con dos litros de agua. 
Picar cuatro cebollas y un manojo de perejil. Poner en un barreño grande todo lo picado más el arroz. 
Sacar, al lado del fuego, unas hojas de "menda fiña" y cuando estén bien secas, aplastarlas, para hacerlas polvo, encima del barreño. Machacar cuatro ramas (palos) de canela, en el almirez, y luego añadirlas al barreño del arroz. 

Picar bien las grasas que están pegadas a los intestinos del cerdo, que se llaman "estartekos" y mezclar la grasa con el arroz. 

Según se quita la sangre del cerdo se va revolviendo muy fuerte con una "ardatatza" o con una cuchara de palo. Luego, se pasa la sangre por un colador fino, de alambre, llamado "pastekoa". Echar la sangre pasada al barreño donde está el arroz. 

Sazonar todo con sal y revolverlo bien. Dejarlo reposar un poco. 

Tenéis algunas ideas para utilizar las morcillas en esta página
Después, se puede empezar con la tarea del relleno. Los intestinos tienen que estar bien limpios. Empezar a meter la mezcla, con la mano, por una punta primero y luego por la otra punta. No es tan difícil porque las morcillas no son tan largas como los chorizos. Luego, atar las dos puntas con una liz y limpiarlas con agua. 

Poner el fuego a hervir, en una cazuela bien grande, cuando empiece a hervir echar las morcillas y pincharlas, de vez en cuando, para que no revienten. 

A la hora de estar cociéndose, se sacan del puchero limpiándolas con agua fría. Luego, colocarlas en la mesa encima de una tela y cubiertas con otra tela. Dejarlas reposar y al rato ya se pueden colgar. 

Cuando haya que comer alguna lo mejor es cocerla un poco primero y luego asarla a la parrilla, dorándola un poco.