jueves, 14 de abril de 2016

El techo y el suelo de Navarra

El 5 de Febrero de 1995 (¡hace ya 21 años, como pasa el tiempo!) en el Diario de Navarra publicaron un curioso reportaje comparando dos localidades; la más alta y la más baja de Navarra. Como no podía ser de otra manera, la más alta nos corresponde a nosotros, Abaurrea Alta, mientras que la más baja es Vera de Bidasoa. Separadas por casi un kilómetro de altura, el reportaje nos sirve para ver diferencias en orografía, costumbres, salud de sus habitantes… El artículo, firmado por Angel Ortiz, dice así;

El techo y el suelo de Navarra


Los municipios de Abaurrea Alta y Vera de Bidasoa son los dos extremos habitados de la casa navarra. El primero representa el techo de la Comunidad Foral, a 1032 metros de altura (el único municipio situado por encima de la barrera de los mil metros). A Vera, en cambio, la geografía le ha otorgado el papel del suelo, de la planta baja, ya que se halla a tan sólo 56 metros sobre el nivel del mar.

Sin embargo, ninguno de sus alcaldes se siente “especial” por vivir separados por un kilómetro de altura. El de Vera de Bidasoa desde 1987 “por afición más que nada”, Manuel Iriarte Huarte ni siquiera se había planteado este hecho y estima que sólo la palabra “bera” puede indicar la poca altitud en que se sitúa la villa, pues su traducción al castellano es el de “bajo”.

Marino Lorea Arregui, alcalde de Abaurrea Alta, se limita a recordar que “por algo llaman a mi pueblo el balcón de los Pirineos, ¿no?”. Señala una casa en cuyo frontal puede leerse “Aureako Etxea” (Casa de Aurea): la más alta del pueblo –la casa perteneciente a un municipio navarro situada en el lugar más alto- y explica- “Fíjate, allí viven un biólogo donostiarra y su familia durante todo el verano. ¿Has visto alguna vez un lugar más precioso para vivir?, en lo más alto de una loma, rodeado de verde, sano como pocas cosas…. La pena es que su dueño llena la casa de culebras, por eso de que es biólogo, supongo, y a mi me dan bastante repelús esos bichos. Por eso no sé ni cómo es por dentro. Sí que conozco lo que se puede observar desde tales alturas y puedo asegurar que es algo fantástico”.

Nada más entrar.

En coche, desde Pamplona, el itinerario a seguir para llegar a una y otra localidad es el mismo, aunque, lógicamente, por diferentes vías: parajes verdes, montes y bosques de hayas, pueblos pequeños, caseríos por doquier y una insufrible multitud de curvas a lo largo de un importante tramo del trayecto. La distancia en kilómetros: Vera se encuentra a 75 kilómetros de la capital navarra, tan sólo 5 kilómetros más lejana que Abaurrea Alta.
Iriarte, 54 años, casado y padre de cuatro hijos, enseguida se refiere, al hablar de las comunicaciones con su villa, al túnel de Velate. “Si, porque parece que al terminarse éste, las comunicaciones de Vera con Pamplona mejorarán sustancialmente. Falso, ya veremos lo que pasa cuando, a partir de entonces, el tráfico aumente y Narvarte se convierta en un auténtico embudo”.

Bera de Bidasoa
Vera se distribuye replegada entre montes y su casco urbano muestra al visitante una ordenación de las calles en forma de Y. Manuel Iriarte se lamenta, “pues es común encontrarse a gente que apenas si conoce sólo la parte larga de Vera, la que se extiende hacia Guipúzcoa, y no sabe que la villa tiene más de 45km2, dentro de los cuales se encuentra el barrio de Alzate y el de Ibardín”-
En la villa, rodeada por más de 100 caseríos – de los que cinco viven todavía con lo que producen ellos mismos-, se unen el estilo arquitectónico tradicional de la Navarra nórdica y los palacetes, las casonas… y los varios edificios de hasta cinco plantas asentados en la parte más baja (aún más) de Vera de Bidasoa, nada comunes en poblaciones con menos habitantes. En cualquier caso, y esto se nota a primera vista, el alcalde confirma que “aquí hay dinero, prueba de ello es que sigue viniendo gente a vivir, de Navarra y de Guipúzcoa”. No obstante, la población no ha crecido desde 1986 a 1993: 3583 habitantes.

Sobre tierra llana, entre el monte Mendizorroz y el alto de San Miguel, en pleno Valle de Aézcoa, se asienta Abaurrea Alta. Marino Lorea, padre de tres hijos, con 50 años “y una esposa, Milagros Legaz, maravillosa”, afirma que “aquí la población desciende por momentos, -227 habitantes en 1986, 202 en 1994- a pesar de que Abaurrea Alta está situada en una de las mejores zonas, por llana y por rica, de la comarca. Los chicos se van a estudiar y se acostumbran a la ciudad. Eso sí, durante la época de estudiantes vuelven todos los fines de semana."

Recursos

El aspecto económico es el más relevante a la hora de hacer comparaciones inmediatas entre Vera de Bidasoa y Abaurrea Alta. Las diferencias saltan a la vista.

Esta última se desarrolla a partir del más famoso de los tubérculos: la patata, en especial la destinada a servir para la siembra. Aparte, 100 cabezas de ganado lanar y 700 de vacuno: “son nuestras principales fuentes de ingresos. Pero deseo decir algo. Muchas personas opinan que aquí nos pegamos una vida relajada, con eso de que vivimos de la agricultura. Pues bien, nosotros, cuando no es la siembra, es la recogida, si no la selección de patatas o el ganado o la tierra de nuevo. Siempre hay algo que hacer”.

La mayor parte de los veratarras trabajan en la industria o los servicios. “y hasta hace bien poco en el <trabajo de noche>, el contrabando”, comenta Iriarte, “sobre el que podría contar mil y una historias”. El paso fronterizo de Ibardin, otro barrio de Vera, aglutina un total de 24 comercios y cuatro restaurantes. Sus principales clientes: franceses.

Por las calles

Poca gente en las calles de Vera de Bidasoa y Abaurrea Alta. Hay que rebuscar a los vecinos en las casas o en establecimientos públicos.

Abaurrea Alta

Uno de esos lugares es la tienda que Esteban Bidondo, jubilado de 71 años, regenta en Abaurrea Alta. La primera frase del tendero al ver al fotógrafo: “no quiero fotos. Que nadie intente convencerme de lo contrario”.

En ella entra, a eso de la una y media de la tarde, Balbina Lacasta para hacer algunas compras. La conversación nace sin querer y Bidondo empieza a contar, mientras esconde su particular calculadora –varias hojas blancas y grandes que le sirven a la vez de libro de contabilidad-, que su vida entera la ha pasado en ese lugar, rodeado por centenares de productos …”Es como si fuera el hipermercado del pueblo. Yo aquí he tenido de todo, más que nada cosas que la gente ha necesitado en un momento dado y no ha habido otro lugar donde conseguirlo”.
Bidondo asegura, puro en mano, no sin algo de inquietud ante los visitantes, con una rugosa añoranza dibujada en la cara que “este era, y aún sigue siendo de vez en cuando, lugar de reunión y charla para muchas personas del pueblo”. Balbina Lacasta apoya esta sentencia y dice que “ciertamente, aquí venía, al cabo del día, mucha gente, y por eso Esteban es la persona del pueblo que mejor conoce hasta la miga más mínima de todo el mundo”. Entonces, ambos comienzan a recordar a los que se fueron para hacer “las américas”, como “la cuadrilla de Fidel y Marcelino, que en el 57 se marcharon a Canadá”.

Niebla en Bera de Bidasoa
José Lanz Miquelestorena, “aunque en Vera me llaman Joxe”, tiene 78 años y desde que se jubiló “es una forma de hablar” a los 65 trabaja, junto a su hijo José, en la herrería de Vera de Bidasoa. La creó el padre de Joxe hace ya varios lustros y es una de las pocas que todavía quedan en Navarra.
Entre hierros y cazuelas de bronce y cobre, enseña los artículos que tiene dispuestos cuidadosamente en el escaparate de la tienda: unas tenazas, parrillas para asar castañas o patatas, cazos, candiles, tijeras, lámparas..
Se acerca a la fragua y enciende el fuego. Al rojo vivo una batuta de hierro de medio metro. Forja un clavo “de los de antes, con la punta en forma de pirámide”; cinco o seis martillazos certeros son suficientes. Esta vez, el fotógrafo conto con la ayuda de José Lanz junto a las brasas.

El clima

Dejando atrás Abaurrea Alta en dirección a Jaurrieta pueden verse, en día claro, el Orhi y hasta las altas cumbres que rodean Jaca: “esta es la prueba fehaciente de la altitud en que nos encontramos” constata Lorea. Otra prueba: hace diez inviernos se alcanzaron los 23 grados bajo cero, “y el pasado, hasta menos diez”. Su temperatura media, sin embargo, se encuentra entre los 6 y los 10 grados.
Y además está la nieve, que por aquellas <cumbres habitadas> se hace infernal, rebajando a la condición de inútil “la más perfecta de las cuchillas quitanieves. Se forman unos remolinos tremendos”, explica Lorea, “y para cuando has hecho un kilómetro, si continua nevando, debes volver nuevamente sobre tus pasos porque no has conseguido nada”.

Nieve en Abaurregaina
Poco que ver con Vera de Bidasoa, de clima más templado y húmedo, paso casi obligado de borrascas procedentes del Cantábrico, con medias de temperatura entre 14 y 15 grados.
En ella el fenómeno atmosférico más común son las nieblas, “tan densas a veces, que cualquiera podría cortarlas con un cuchillo” testifica Iriarte.

Ninguno de los dos alcaldes se arrepiente de vivir donde lo hace. Se le preguntó a Lorea por el invierno, por si el pueblo adoptaba alguna preparación especial de cara a la más inclemente de las estaciones, por si resulta duro…. “¿El invierno? ¿Duro? No sé, para mi es mejor que el verano, vamos, una autentica gozada”. Piensa “Veamos: se reparte leña a los vecinos, se pone a punto la cuchilla quitanieves….” Gesticula como derrotado por no conseguir respuesta. “Es que a nosotros este tipo de cosas nos sale como el andar, no nos fijamos en ellas”. E Iriarte: “Este es el mejor sitio donde alguien puede vivir, conozco a muchos que me han preguntado si se paga alguna tasa especial por residir en Vera, ya que, me han dicho, sería lo justo y razonable”.

La salud marca la diferencia

La cuestión de la salud es quizá la que muestra mejor las diferencias entre las dos localidades. Abaurreanos de sangre recia y tensión alta; veratarras más sensibles a las alergias y, aun viviendo en un lugar bajo, con tendencia a la hipertensión.

En Abaurrea Alta, José Igmacio Ubau Balda, de 43 años y vecino de Arive, es el médico del valle de Aézcoa desde hace 19 años. Asegura que, “debido a la altitud, los abaurreanos tienen la tensión más alta de lo normal, aunque no se trata de un problema grave ni mucho menos, porque el cuerpo se habitúa a ese nivel”.
Y, además, la sangre de sus pacientes es peculiar. “La tienen muy recia. Son muy sanguíneos y, por ello, serían unos donantes de sangre magníficos: tienen más glóbulos rojos de lo normal. Además, estas donaciones a ellos les vendrían de perlas”. El problema es que, a pesar de que existen autobuses que recorren los pueblos para recoger la sangre de los donantes que viven en lugares alejados de los bancos de sangre, “lo cierto es que por aquí no pasan. No sé por qué motivo se olvidan de que en Burguete y sus alrededores tienen a gentes muy dispuestas y con una oferta de gran calidad, difícil de encontrar”.

Abaurrea Alta hacia 1930
Ubau destaca dos aspectos que, aunque poco tienen que ver con la altitud, si son importantes a la hora de caracterizar la salud de los abaurreanos. “Son amantes de la buena comida y de la buena bodega. El colesterol alto supone una de las enfermedades más comunes de este lugar, comen “fuerte”, con mucha carne de cerdo sobre todo”. Aunque Marino Lorea no está de acuerdo con la parte referida a la buena bodega porque, “para que sirva de prueba, sólo tenemos un bar que abre únicamente si alguien llama, no está abierto con horario fijo”.
En segundo término, el medico no oculta que es una tierra donde se alcanzan edades elevadas: “la longevidad. No hace mucho murió un abuelo de 93 años. La comida, el clima, el trabajo, el aire y el agua… varias cosas hacen que la vida aquí sea muy natural. Es lógico, pues, que se viva más de lo normal”.
La mayor dificultad que ofrece Abaurrea Alta en el plano sanitario, resalta Ubau “es que, cuando hay nieve, y esto ocurre durante buena parte del año, si hay alguna emergencia, nos las vemos y deseamos para evacuar al enfermo al centro de Burguete. En alguna ocasión hemos tenido que recurrir a un tractor.

En Vera de Bidasoa, Antonio Valderrábano Quintana, de 60 años y médico en Vera desde 1966, no cree que la altura influya demasiado en la salud, “al menos directamente”. Sí, según él, “lo hace de forma colateral, pies por ejemplo, el hecho de que Vera se encuentre a esta altitud provoca una mayor presencia de humedad, lo cual se traduce en reumatismos o en la aparición de hongos.”.
De otro lado, su clima templado hace que “la flora del lugar abunde y produzca una mayor cantidad de alergias al polen o de asmas. Este tipo de patologías las he detectado muchísimo a lo largo de años de experiencia”:
La tensión debería ser menor a lo normal, “debería, pero no es así. Muy por el contrario, se detectan gran cantidad de hipertensos. No olvidemos que la salud no es cosa de un solo factor. En este caso, la alimentación influye mucho.

Vera de Bidasoa hacia 1930

Si recuerda Valderrábano enfermedades “anteriores a la llegada del desarrollo a nuestra villa”. Entonces se daban bastantes casos de raquitismo y de bocios. “Lo primero, debido a que Vera está rodeada de montes, y las sombras impiden que la vitamina D sea sintetizada convenientemente por la piel, pies el sol es imprescindible en la asimilación de esta vitamina”. Hoy, con alimentación variada y rica en esta vitamina, el raquitismo se ha erradicado. Los bocios eran favorecidos por la alimentación, “se comía lo que se cultivaba, y si eran nabos, pues nabos. La falta de yodo, origen del bocio, provenía también de la utilización de agua escasa en esta sustancia”, afirma el médico de Vera de Bidasoa. En definitiva, Valderrábano se afirma en el hecho de que “vivir en lugares con el clima de Vera es mucho más saludable que hacerlo en tierras altas, si bien es verdad que mucho tiene que ver la costumbre en este sentido.” 

lunes, 11 de abril de 2016

La Ziza Zuri

Con estos días de lluvia y temperaturas templadas no somos pocos los que esperamos a las primeras hojas de la primavera para salir en busca de los primeros hongos y setas de este año. Es por ello que retomamos la sección Fungi con especies primaverales, como es el caso de la Ziza Zuri, la Calocybe Gambosa, que tratamos en esta ocasión.

Se trata de una seta excelente como comestible, de tres tenedores, esto es, la categoría más apreciada, más aún por tratarse de las pocas especies primaverales que tenemos de este orden.

Crece en grupos y aparece en setales o bajo los matorrales, en campos o entre hierba en zonas de robledales, hayedos o caducifolios en general. Parece preferir suelos calcáreos.  

Foto de FichasMicológicas

Su sombrero es convexo y sin estrías, al principio es casi esférico, para después volverse hemiesférico y extenderse totalmente hacia el pie, aunque conservando sus márgenes fuertemente enrollados.

Los ejemplares adultos alcanzan los quince o veinte centímetros de diámetro pero dado su alto valor gastronómico y las recolecciones de los aficionados lo más normal es que encontremos ejemplares más jóvenes con sombreros que raramente alcanzan los 10 cms.

Son de color blanquecino, aunque tienden al crema o blanco-rosaceo, su cutícula es seca y lisa.

Su pie mide uno o dos centímetros de diámetro y de tres a siete de alto, comparándola con otras setas podríamos decir que es corto y grueso, a veces ventrudo, otras bulboso, y de color blanco o tirando a ocre.

Las láminas son finas, estrechas y bastante apretadas, escotadas junto al pie, de color blanco o crema en ejemplares más adultos. Tiene textura carnosa, sobre todo en el centro del sombrero. Su carne es blanca con un olor muy agradable que recuerda a la harina, lo mismo que el sabor.

Las podemos encontrar desde mediados de Mazo hasta Julio, teniendo su pico en la segunda quincena de Abril. 

Calocybe Gambosa o Ziza Zuri, foto de la Sociedad Micológica de Poitou

Se la puede confundir con la Rhodophyllus sinnuatus, que es tóxica, no crece en primavera y tiene una esporada rosa que tiñe de este color las láminas en los ejemplares adultos, la Ziza Zuri tiene esporada blanca y su color no variará apeas durante su ciclo vital, también se la puede confundir con la T. Album, que desprende un olor desagradable y tiene sabor picante.
Para distinguirlas, además de tener en cuenta la época y el hábitat debemos fijarnos en su porte carnoso y sus láminas blancas escotadas.

En el ámbito medicinal, los extractos de diclorometano de la Ziza Zuri han demostrado tener propiedades antibacterianas hacia el Bacillus subtilis y la Escherichia Coli, además, diversos estudios sugieren que estas setas tienen la capacidad de reducir los niveles de azúcar en sangre.  

Detalle de las láminas, por la English Country Garden

Recibe los nombres de Perretxiko, seta de primavera, seta de San Jorge (por ser común en tal día, hacia mediados de abril), Ziza Zuriya o seta de carretilla, entre otros. También se le llama Ziza Zuri a la Hydum repandum

Os recordamos que para coger esta y otras setas en el término municipal de Abaurrea Alta - Abaurregaina,  es necesario adquirir la tarjeta de recolección, a la venta en el ayuntamiento y en el bar Pirineo. 

domingo, 10 de abril de 2016

Batallitas en Muskilda

Ochagavía es quemada en la guerra de la Convención allá por 1794, en 1800, durante la fiesta de traslación a su Santuario de la venerada Virgen de Muskilda, depositada en la parroquia durante la guerra, los vecinos se hallaban divididos ante el nombramiento del capellán de la Basílica, el patronato había elegido a Don Martín José Villanueva, beneficiado de la parroquia y natural de la villa, pero terciaron otros intereses y a pesar de la voluntad de la mayoría, fue designado por imposición superior y tras enconada lucha, Don Javier Rodrigo, presbítero de Izal.

A partir de aquí cito textualmente a Florencio Idoate, quien recogió lo acontecido en el primer tomo de su libro “Rincones de la Historia de Navarra”, personalmente me encanta como lo cuenta.

Santuario de Muskilda, fotografía de la web de Otsagabia
“Dado el profundo sentido localista en que siempre se habían inspirado estos nombramientos, nada de particular tiene que se considerase como intruso a cualquier extraño del lugar, y de aquí el profundo disgusto que causó la eliminación de Villanueva. Gran parte de la culpa se hacía recaer sobre los componentes del Ayuntamiento, acusados de parcialidad a favor del capellán extraño.

La fiesta quedó fijada para el 18 de Mayo y ya se susurraba que aquel día habría jaleo por todo lo alto.

La villa en masa acudió a la parroquia en la fecha señalada, muy de mañana, y en seguida se organizó la procesión que llegó a Muskilda a eso de las ocho. Ya estaban esperándola don Javier, con sobrepelliz –como capellán en funciones-, y su presencia causó una gran contrariedad en la mayoría de la gente, mal predispuesta.

La imagen de la Virgen fue colocada en su trono y a continuación hubo misa solemne y sermón, a cargo del citado Villanueva, quien anunció dos convites: uno espiritual, es decir, la acostumbrada concesión de indulgencias, y otro corporal, consistente en un refresco a base de pan y vino, que había dispuesto la villa para los asistentes.

Todo fue bien hasta aquí, pero en seguida de la función surgió el primer incidente, cuando el teniente de alcalde –en previsión de lo que pudiera suceder- mandó recoger las siete escopetas que habían servido para disparar salvas por el camino, según costumbre. Algunos de los escopeteros se resistían a entregarlas y protestaron airadamente contra la autoridad. -¡Vengan las escopetas! –gritaban- ¡Porra, demonio! ¿Dónde está ese alcalde?

La mañana transcurrió sin más contratiempos pero el ambiente se fue caldeando más y más con las arengas de algunos apasionados, incluyendo al beneficiado, que echaba el resto para ganar a la gente a su causa. Algún brabucón llegó a decir “que si los hombres de Ochagavía tenían sangre en el cuerpo, era la ocasión de que sacasen la cara”. Los que más a gusto se despachaban eran el sastre Sarbide, Alemán y un hermano de Villanueva. A grito pelado iba éste por los corros diciendo “que aquello se había de defender a fuego y sangre” y aseguraba que su hermano había de ser capellán por encima de todo.

Llegó la hora de las vísperas y los incidentes se reprodujeron al exigir los escopeteros sus armas para disparar al tiempo del Magnificat.
No se las quería dar de ninguna manera la primera autoridad, pero a fin de evitar mayores males accedió a entregarles un par de ellas para cumplir con la costumbre.
No obstante, los revoltosos estaban dispuestos a hacerse los amos, y tanto el teniente de alcalde como el capellán tuvieron que oír los más duros improperios. Al primero le agarró Sarbide por el cuello y de un zarpazo le rompió la valona, que llevaba a usanza del país.
-Cuando tú seas capellán –le espetó otro al nombrado- yo seré obispo.
No tuvieron más remedio al fin que retirarse ambos con su gente, sintiéndose impotentes para contener la furia de aquellos atrevidos mozos.

Sin enemigo con quien reñir y sin autoridad a quien acatar, los parciales de Villanueva se quedaron a sus anchas, y en número de unos setenta, se juntaron en la casa de la Basílica para tratar del grave asunto de la capellanía, que tan furiosos les había puesto.

Muskilda a vista de Dron, por Dronic
La sesión fue larga y tumultaria, y más de uno se quejaba después de que ni siquiera le dejaron salir “a echar aguas”. A otros les metieron a empellones a la sala de la junta y allí, los más elocuentes discurseadores de Ochagavia echaron sus peronatas y proclamaron solemnemente capellán a Villanueva, némine discrepante. En medio de la efervescencia general, se oyeron las cosas más fuertes contra “los cuatro villanos ladrones del pueblo, que tenían cuatro doblones y traían a todo el pueblo revuelto”, y otras lindezas de más calibre todavía. Al final hubo vivas y mueras, relinchos y hasta repique de castañuelas, quedando Villanueva amo y señor de la Basílica.

Pero no se imaginaban lo que les esperaba a la vuelta, pues se encontraron con que el pueblo estaba tomado casi militarmente, por un destacamento de soldados llamado con urgencia por el ofendido teniente de alcalde. A eso de las siete habían llegado efectivamente veintiséis hombres al mando de un sargento, procedente de Escároz y Jaurrieta, donde estaban destacados. Los que regresaban de Musquilda, al verlos, se fueron metiendo disimuladamente en sus casas y toda la noche anduvieron los soldados patrullando por las calles.

Muy de madrugada salieron para Musquilda, con intención de apresar a los que habían quedado allí, pero para cuando llegaron ya se habían marchado dos de los incondicionales de Villanueva; Sarvide y Goyena, con el encargo éste de tocar a rebato las campanas de la parroquia, lo que no pudo hacer por habérselo impedido el sacristan. Con el cura se quedaron Alemán y su hermano, a quienes no había rendido ni mucho menos la brega de aquella jornada tan movida.

Cercado el santuario, como si se tratase de tomar una fortaleza, el sargento intimó la rendición a sus ocupantes. Desde la ventana, les gritaba Villanueva, hecho un basilisco, “si les parecía que aquella casa era de malhechores y facinerosos”, y aun quiso tocar la campana como protesta por la intervención de la fuerza armada, impidiéndoselo el sargento.

La Virgen de Muskilda, tomada de esta web
No les valió a los ocupantes el encontrarse en lugar sagrado y ambos fueron arrestados. Bravos hasta el fin, cuando los llevaban los soldados hacia Ochagavía iban diciendo con mucha fanfarronería “que no les faltaban quinientos duros para gastarlos en un pleito”. Tan convencidos estaban de la justicia de su causa.

Villanueva se quedó solo en Musquilda, ejerciendo las funciones de su ministerio hasta el 28 de agosto, en cuya fecha tuvo que irse para dar cuenta de su conducta al Provisor de la diócesis, no sin antes hacer entrega al párroco de las tres grandes llaves del Santuario.
Mientras tanto, se había hecho una buena redada de los participantes en los sucesos. Los más culpables fueron condenados a dos años de cárcel en la Ciudadela de Pamplona, y los demás –hasta cincuenta y cuatro- tuvieron que pagar fuertes multas.
Menos mal que en la visita que hizo a la cárcel el Virrey Marqués de las Amarillas, con motivo de las Navidades, se dignó a indultar de la prisión a los ya citados reos, quedando así a salvo su honor y buen nombre, que era lo que más interesaba a quienes tanto apreciaban su antigua hidalguía y nobleza.

A pesar de este desagradable final, muchos opinaban que fue suerte en no hallarse presente el alcalde Mancho en aquella lamentable jornada, pues dado su genio un tanto vivo “le hubieran hecho tajadas” que ya es decir. Suerte también para el advenidizo capellán –don Javier- el haber caído entre los de Ochagavía, que de ocurrir esto en Escároz, le hubieran quemado la casa –según aseguraban algunos-. Así las debían gastar los de este pueblo, si al menos no les calumniaban sus vecinos.



No hay más remedio que reconocer que aquel día quedaron los ochagavianos bastante mal con su Virgen. La culpa la tuvo el demonio, que se metió por medio”.

viernes, 8 de abril de 2016

Las mesas del Irati, Azpegi

Continuamos repasando las mesas panorámicas colocadas en diferentes puntos de Aezkoa y Salazar. En esta ocasión nos vamos a ver que cuenta la de Azpegi.



Una parte de los pastos comunales aezkoanos son aprovechados en verano por ganado del Valle de Garazi (País de Cisa) junto con el de Aezkoa, en facería documentada desde 1556, aunque con referencias más antiguas. Cada año se firma el acuerdo entre ambas partes actualizando los cánones que paga cada res y otros aspectos del uso de la facería. Las “medallas” de los animales los identifican como aezkoanos o garazitarras.

Gran parte de las aves migratorias euroafricanas aprovechan los collados como este de Azpegi para atravesar los Pirineos en sus viajes transcontinentales. Es el caso de las grullas, cuyo paso hacia el sur hacia el mes de octubre anuncia la llegada del invierno.

En torno a esta mesa se observan hasta dieciséis crómlechs o círculos de piedras. Su función no está clara, podrían ser lugares de reunión o tumbas colectivas. En la zona se conservan varios dólmenes (cámara funeraria de grandes lajas construida en el centro de un túmulo o montón de piedras y tierra), destacando Soroluze e Idopil. Son evidencias del uso ganadero de la zona desde al menos la Edad del Hierro (800 a 300 a. de C.).

La vaca Pirenaica es una raza bovina autóctona, perfectamente adaptada a la vida en la montaña. Hasta hace poco en peligro de extinción,  Aezkoa fue el reducto desde donde se comenzó a expandir, cuando se reconocieron las excelentes cualidades de este animal.

Aezkoa es el “valle de las dos ovejas”: originalmente los pueblos de la margen derecha del río Irati criaban rebaños de latxas que pasaban el invierno en Baja Navarra, al otro lado del Pirineo, mientras en los de la margen izquierda se criaban rasas, que bajaban por la Cañada Real Aezkoana para invernar en la ribera del Ebro. Todavía varios pastores trashuman con sus rebaños a Baja Navarra.

Al igual que el jabalí y el ciervo, el corzo es un mamífero característico de estos bosques. Como ellos, el corzo es esquivo, difícil de ver. Resulta más fácil escuchar los ladridos de los machos en las noches de verano, o hallar sus huellas y marcas en el suelo y los árboles.

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Udan Garaziko aziendak eta Aezkoak elkarrekin bazkatzen dute Aezkoako larreetan. Ohitura hori aspaldikoa da, 1556. urteko dokumentuan jasotzen denaren arabera, eta zaharragoa denaren erreferentziak ere badaude. Urtero berritzen da jarduera arautzen duen bi haranen arteko bazkatze hitzarmena, eta bertan adosten da azienda buru bakoitzeko ordaindu beharrekoa eta fazeriaren erabilerarekin lotutako beste afera batzuk.  Animalien “medailak” ikusita jakin daiteke garazitarrak edo aetzak diren.

Euro-afrikako hegazti migratzaile gehienek, kontinente batetik bestera joateko bidaian, Azpegiko hau bezalako mendi-lepoak erabiltzen dituzte Pirinioak zeharkatzeko. Kurriloek, esaterako, negua iragartzen dute urrian hegoaldera joaten direnean.

Mahai honen inguruan hamasei harrespil  ikus daitezke. Ez dago argi zein izan zitekeen horien funtzioa, Elkartzeko lekuak izan zitezkeen edo/eta hilobi kolektiboak. Alderdi honetan zenbait trikuharri (tumulu edo harri eta lur  meta baten gainean harlauza handiez eginiko hilobiak) ikus daitezke, eta horien artean Soroluze e Idopilgoa dira nabarmenenak. Horiei esker jakin da  Burdin Aroan (K.a. 800 – 300 urteren bitartean) eskualde honetako biztanleak abeltzainak zirela.



Behigorria behi arraza autoktonoa da, mendialdeko bizimoduari ezin hobeki egokitu dena. Desagertzeko zorian egon zen orain dela gutxi arte.  Aezkoa izan zen arrazaren azken gotorlekua eta bertatik berriro zabaltzen hasi zen, animaliak dauzkan ezaugarri bikainak ezagutu zirenean.

Aezkoa “bi ardien harana” da: Irati ibaiko eskuinaldeko herrietakoek Ardi latxak hazten zituzten eta neguan Pirinioetako bestaldera, Nafarroa Beherera,  eramaten zuten artaldea. Ezkerraldeko herrietakoek, aldiz, rasak hazten zituzten. Haiekin Ebroko erriberara joaten ziren negua igarotzera Aezkoako Altxonbide Errealean barna. Gaur egun oraindik artzain batzuek ardiak eramaten dituzte Nafarroa Behereko bazketara.

Basurdea eta oreina bezala, orkatza ere baso hauetako ugaztuna da. Horiek bezala iheskorra da eta ikusteko zaila gertatzen da. Errazago izaten da arren marrua entzutea udako gauetan, edo haien arrastoak ikustea lurrean edo zuhaitzetan.

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Une partie des pâturages communaux d’Aezkoa est utilisée en été par du bétail de la vallée de Garazi (Pays de Cize) et de celui d’Aezkoa, en terrain limitrophe commun documenté depuis 1556, même si l’on dispose de références plus anciennes. Chaque année, un accord est signé entre les deux parties en vue d’actualiser la redevance que paie chaque bête et d’autres questions relatives à l’utilisation du terrain limitrophe commun. Les plaques identifient les animaux comme étant d’Aezkoa ou de Garazi.

Une grande partie des oiseaux migrateurs euroafricains utilisent les cols comme celui d’Azpegi pour traverser les Pyrénées lors de leurs voyages transcontinentaux. C’est le cas des grues dont le passage vers le Sud aux alentours du mois d’octobre annonce l’arrivée de l’hiver.

Autour de cette table, on observe jusqu’à seize cromlechs ou cercles de pierre. Leur fonction n’est pas claire : ce pouvait être des lieux de réunion ou des tombes collectives. Plusieurs dolmens (chambre funéraire à grandes lauzes construite au centre d’un tumulus ou tas de pierres et de terre), sont conservés dans la région où l’on relève ceux de Soroluze et Idopil. Ce sont des témoins évidents de l’usage d’élevage qui a été fait dans la région depuis au moins l’âge de fer (entre 800 et 300 A.C).

La vache Pyrénéenne est une race bovine autochtone, parfaitement adaptée à la vie en montagne. Naguère en voie d’extinction, elle a commencé à se répandre dans le réduit d’Aezkoa quand ses excellentes qualités ont été reconnues.

Aezkoa est la “vallée des deux brebis” : à l’origine, les habitants de la rive droite de l’Irati élevaient des troupeaux de brebis de race « Lacha » qui passaient l’hiver en Basse Navarre, de l’autre côté des Pyrénées, tandis que ceux de la rive gauche élevaient des brebis au poil ras, qui descendaient par la Cañada Real [chemin royal de transhumance] d’Aezkoa pour hiberner sur les berges de l’Èbre. Il y a encore quelques pasteurs qui transhument en Basse Navarre avec leurs troupeaux.


Tout comme le sanglier et le cerf, le chevreuil est un mammifère caractéristique de ces bois. Comme eux, le chevreuil est farouche, diffi cile à voir. Il est plus facile d’écouter les bramements des mâles les nuits d’été ou de trouver leurs traces et marques au sol et sur les arbres.

lunes, 4 de abril de 2016

Firmantes en Garayoa contra la Gamazada


Los vecinos de Garayoa, al igual que los de otros pueblos, se movilizaron para firmar contra la Gamazada y a favor de los Fueros. Allá por 1893-94 estos son los nombres de quienes figuran en el Libro de Honor de los Navarros. 

Monumento a los Fueros, Dibujo de IlustraColor

Francisca, Francisco, Benito, Maria y Francisco Remondegui
Irene, Santos, Rufino, Esteban, Nemesia, Balbino y Lucas Juanco,
Maria Juana, Francisco, Juana, Miguel, Maria y Sebastián Arostegui,
Miguel Martin, Joaquin, Maria, Francisco, José, Valentín, Gregorio, Manuel y Francisco Jauquicoa,
José Arguiñariz,
J, Francisco, Eulalia, Felix, José, Tomás, Benigno, Mamerto, Placido, Leoncio, Joaquin y Angel Jamar
Felipe, Maria, Daniel y Maria Santos Irigoyen
Francisco, Pedro, Fermin, Martin ,José, Tomás y Miguel Maisterra
Luisa, Francisco, Juliana , Manuela y Gerano Juanperez
José y José Lorea
Miguel, Maria y Juan Merino
Valero, Urbano, Josefa y Juan Burusko
Miguel Inda,
Maria, Vicente y Andrés Zazon
Martín, José y Juana Jacue,
Eustaquia Erice
Eugenia C y Juan Sario
Juan y Evarista Indave
Miguel Torrea
Lucas y Mamerto Perez
Angel Leona
Julian Landa, Pedro y José Domenech
Juan y Crecesio Pedroarena,
Josefa Erroz,
Mariano Lorea
Isidro, Miguel y Algonso Laurent
Esteban Elizari
Eleuteria Peruchena
Pedro Sagüés
Manuela Jacue
Francisco y Eulalia Yuri
Nicolás y Angel Encaje
Nicanor Monreal
Luis Marcalain
Jovita y Francisco Iturburu
Mateo, Fermín, Francisca y Luis Iturri,
Emilio Aranguren
Andrés Marcalain
Andrés Monreal
Casimiro Merino,
Felicia Juanarcua,
,Remigia Urrutia
Jose Maria Elizalde,
José Soto
María, Manuela y Fernanda Ainesa
Segundo Indart
Miguel y Andrés Elizagaray
Justo Lopez
Mariano, Lino y Emiliano Villanueva
Joaquín, Sinforoso y José Arozarena
Andres Echeverria
José y Andres Arriola,
Benigna Loperena

sábado, 2 de abril de 2016

Misterios sin resolver (Parte III)

De vez en cuando una entrada se sale de las estadísticas sin motivo aparente. Le pasó a la del Gato Montés, que de manera súbita fue compartida por Google+ y alcanzó en 24 horas un número inusual de visitas y “favoritos”. 



Cuando compartí mi inquietud con los amigos de las redes una chica me tranquilizó diciendo “No te preocupes, Gatos e Internet, lo petas fijo”. (¡Gracias Milagros!)

Pero lo que pasó con la entrada sobre “Las mejoras en las comunicaciones Aezkoanas” es algo más desconcertante y a lo que no encuentro explicación, puesto que se trataba de un artículo escrito por el día de los inocentes, y, por fortuna, no fue compartida por Facebook ni retuiteada.





Me divertí muchísimo escribiéndola, para poder poner datos técnicos me bajé un par de PDFs sobre teleféricos y aprendí mucha jerga del medio, son las típicas cosas sobre las que no esperas aprender, ya veis para lo que da un blog sobre Aezkoa, como en toda gran aventura, sabes sólo a donde te llevará el primer paso y el resto es un misterio.
El nombre de la empresa está inspirada en los primeros fabricantes de teleféricos y calculé los pesos y distancias con las tablas de ingeniería que encontré.  

Como veis en las imágenes (siento la mala calidad) , la entrada recibió dos tímidos “me gusta” en Facebook y sólo fue difundida por la página de Facebook de Abaurrea Alta y el perfil de mi alter ego, pese a ello a las 24 horas de colgarla se colocó en el ranking de entradas más leídas (exactamente en el segundo puesto)

Visto el éxito de la inocentada, se me ha pasado por la cabeza la imagen de un autobús lleno de turistas y medios de comunicación llegando a Abaurrea Alta y la peña de San Miguel para cubrir la inauguración del teleférico y creo que es adecuado publicar el desmentido oficial, a modo de nota de prensa, que para seguir un poco con la broma podría ir firmada por el grupo Mauletxekotalde.




La nota de prensa diría así;

<El grupo Mauletxekotalde, con sede social en la cueva de Mauletxe, avenida San Miguel número 89 planta baja pasillo E, CP31692 de Abaurrea Alta, Navarra, informa de que ha conseguido paralizar de manera indefinida el proyecto de construcción del teleférico de La Peña. 

Habiendo reunido y entregado más de 250.000 firmas (entre las que figuraban las de algunas Mendilamis, Irautxos y Maures) a la Junta del Valle Aezkoa y Los Ayuntamientos de Arive y Abaurrea Alta estos organismos han aprobado, de manera unánime, la anulación de las licencias otorgadas a la empresa RITTER VONROLL S.L a finales de Diciembre del año pasado.

Mauletxekotalde quiere agradecer desde estas líneas todas las muestras de apoyo recibidas y haceros partícipes de esta gran victoria. 2-04-16>


Hasta aquí la tercera entrada de Misterios sin Resolver.