viernes, 11 de octubre de 2019

La polilla del boj, Cydalima perspectallis


La polilla del boj

La polilla del boj (Cydalima perspectallis) es una especie que amenaza gravemente al Pirineo Navarro. 

Si, ni osos eslovenos, ni gorriones comunes, la última amenaza a la que se enfrenta nuestro valioso ecosistema es una pequeña polilla capaz de crear alarma social entre cazadores, ganaderos, técnicos medioambientales, biólogos y paseantes. ¿Por qué? Pues porque esta polilla se alimenta ni más ni menos que de nuestro querido boj.

Además de alimentarse del boj (hojas y corteza) hasta, literalmente secar la planta, las orugas de las polillas las infectan del hongo Cylindrocladium buxicola por lo que el pobre arbusto acaba muriendo, si o sí.

 Es una especie exótica que aquí no cuenta con depredadores naturales



Autóctona de la zona del este de Asia (regiones de Japón, China, Taiwán y Rusia) se ha ido extendiendo por Alemania (2006), Suiza, Países Bajos (2007), Reino Unido (2008), Francia y Austria (2009), Hungría (2011), Rumania, España, Turquía (2014), Eslovaquia, Bélgica, Croacia, Bosnia (2016) y este 2019 ha pegado el salto a Canadá.

Allá donde se establece el paisaje cambia y gran parte de su ecosistema se pierde. No te puedes hacer una idea de la cantidad de especies animales y vegetales que van unidas a la presencia del boj; pájaros, insectos, pequeños mamíferos o especies de interés cinegético dependen, directamente, de la presencia de este arbusto.



La polilla del boj, Cydalima perspectallis, puede tener hasta 3 generaciones al año, con una media de 40 días por de actividad por cada generación. La primera generación es la menos dañina y, por ello, más difícil de detectar, al contrario de lo que pasa con la segunda y tercera generación, donde los daños se hacen notorios destruyendo gran cantidad de plantas.

Pasan el invierno en estadio de larva envueltas en un capullo de seda.



Desde la eclosión de los huevos, estas polillas cambian de aspecto en repetidas ocasiones y en todos sus estadios mantienen su cabeza negra, las larvas minúsculas son de color amarillo.

Las orugas jóvenes son de color amarillo intenso con la cabeza negra, conforme crecen este amarillo se oscurece con un aspecto pardo-verdoso. A su desarrollo, se marcan dos finas líneas blancas dorsolaterales bordeadas de negro, y una línea dorsal más oscura que el resto del cuerpo con ocelos negros bordeados de blanco en todos sus segmentos.

El escudo prototorácico (primer y segundo segmento contando desde la cabeza) puede ser negro o del mismo color que el resto de segmentos, sin distinguirse.

Las orugas desarrolladas llegan a alcanzar los 4 cm de longitud.



En estado de crisálida miden algo menos que la mitad, de 1,5 a 2 cm, al principio mantienen el color verdoso en el que se distinguen las manchas dorsolaterales pero los colores se van apagando hasta tener un aspecto marrón – crema.

Antes de finalizar su estado como crisálida se aprecian las áreas marrones oscuras que se corresponderán a las manchas del borde de las alas de la polilla adulta. La crisálida se envuelve en una malla de hilo de seda que la adhiere a la planta del boj.



La polilla adulta es fácilmente reconocible, pues tiene un aspecto característico diferente al resto de polillas que podemos ver en estas tierras. De cuerpo y alas mayormente blancas, con zonas negras o pardas en los extremos del cuerpo y franjas marrones en los diferentes segmentos del cuerpo. Sus alas, tanto anteriores como posteriores, son blanquecinas y de aspecto iridiscente bordeadas con una banda marrón oscura que parece enmarcar el ala. En la parte lateral de este marco, sendas manchas blancas (muy características de esta especie).

Leo que hay otra forma de polilla adulta menos frecuente que tiene las alas marrones (del color del borde) pero mantiene esa mancha blanca.



Tienen una envergadura alar de unos 4 cm y viven en este estado de polilla poco más de dos semanas.



Su puesta consta de multitud de pequeños huevos que son depositados en placas de 5 a 20 y cubiertos por una sustancia translucida. Ocurre en el envés de las hojas de nuestro precioso boj. Son de color amarillos y conforme se acerca el momento de la eclosión pueden distinguirse, dentro de ellos, las cabecitas minúsculas de color negro que tienen las larvas. 



MOTIVOS DE PREOCUPACIÓN

Esta especie lleva arrasando los bojedales y el sotomonte europeo más de una década, así que conocemos bien su impacto sobre el medio. Si buscas en internet encontrarás numerosas noticias que alertan sobre esta especie, lamentablemente cuando ya es tarde para las regiones en donde se ha asentado.  Ahora mismo, en Navarra, por lo que leo, los técnicos medioambientales recomiendan la recolección de las semillas de boj (los pucheritos), y hacen un registro a modo de seguimiento, aunque dan por perdido el sotobosque del Pirineo Navarro. Los daños son evidentes en la cuenca de Pamplona y avanzan por Erro y hemos de suponer que no tardaremos en verlos por aquí.

La Cydalima perspectallis se alimenta única y exclusivamente de boj, por lo que aquí ha encontrado su buffet libre ideal y sin depredadores naturales que le hagan frente o limiten su población, es por ello que podemos llegar a encontrar más de 80 orugas por decímetro cuadrado de arbusto.

Otra problemática para adecuar un tratamiento fitosanitario para combatir su plaga es que varias generaciones se solapan en el mismo periodo, así que en un arbusto podemos encontrarnos huevos, orugas, crisálidas y polillas adultas, por lo que hallar el tratamiento adecuado es complicado y este ha de repetirse periódicamente sobre la planta para asegurar la eliminación de la especie.



MÉTODOS DE CONTROL

Se ha demostrado la efectividad de la bacteria Bacillus thurigiensis para matar a la oruga del boj, no obstante, este no es un tratamiento específico para la especie invasora y afecta también a otras muchos ordenes de insectos, así que, aunque sea considerado un plaguicida natural, no respeta especies y mata por igual a la polilla del boj que a la mariposa monarca. 

Lo ideal, es detectar su presencia en fases tempranas colocando trampas de feromonas (estas si, específicas) para atraer y detectar a los primeros adultos. Parece que, lo bueno que tienen, es que estas polillas no recorren grandes distancias si tienen alimento asegurado así que su trampeo es un indicador de presencia cercana.

Una vez detectada su presencia se ha de revisar bien cada arbusto de boj, especialmente en sus zonas bajas (que es donde se asentarán primero) en donde el estado de salud del boj nos indicará su presencia.



Puede haber una defoliación (ausencia de hojas) o simplemente deterioro en los bordes de las hojas de las que las larvas han empezado a alimentarse. Tendremos que fijarnos, entonces, si hay presencia de Cydalima Perspectalis en cualquiera de sus estadios (huevo, larva, oruga, crisálida, polilla), podemos ver restos de la fina seda con la que envuelven su crisálida, las placas con pequeños huevos amarillos en el envés de las hojas..

De detectar su presencia barajaremos la idea de retirar los ejemplares a mano, pulverizar el arbusto con los insecticidas y plaguicidas que venden por la red para la polilla del boj, deshacernos de la planta prendiéndole fuego…



Reflexiones aparte

De esta especie invasora me preocupa, como suele pasar con las especies invasoras, la falta de información. Llevo algún tiempo siguiéndole la pista a esta polilla pero siempre encuentro lo mismo, la noticia en los medios de comunicación emitiendo en directo desde “donde ya es tarde” para el boj.

Páginas y páginas de ganaderos, agricultores, vecinos de pueblos y usuarios de jardines denunciando la situación, o lamentándose de la misma.

Entiendo que lo práctico es formar a la ciudadanía para detectar la presencia de estas especies que amenazan nuestro ecosistema y divulgar un protocolo claro de actuación.

Y con este pensamiento me encuentro que, desde el departamento de Medio Ambiente de la Comunidad Foral de Navarra la única información que se nos da al ciudadano son dos páginas escritas con letra grande en donde se lee

“Durante la primavera verano de 2018 se ha realizado un seguimiento con trampas de feromonas colocadas por el guarderio forestal, y se ha constatado que la expansión de esta plaga es ya amplia por casi toda Navarra, esperándose importantes defoliaciones en la primavera‐verano de 2019. Estas defoliaciones ya se están produciendo a una escala alarmante, y se constata que en las escasas bojedas de la Navarra atlántica, donde sucedieron los primeros episodios de ataque, muchas masas no han podido aguantar esta presión y han muerto. La explosión de la plaga este periodo vegetativo amenaza seriamente las bojedas de los Pirineos navarros, muchas de ellas habitats prioritarios y de interés comunitario. Es objeto de máxima preocupación para el Servicio de Medio Natural por sus posibles efectos en la conservación nuestros ecosistemas, por lo que la esta monitorizando, pero no plantea acciones de control por considerarlas poco eficaces en nuestros montes”.

No sé tú, pero yo aquí entiendo “estamos en una escala de seguridad de DEF-CON 1 y la montaña navarra que se pudra, que ahí no hay nada que hacer” Si quieres más información, pulsa en este enlace roto

Pero para amenizar el trago, enciendo la televisión y veo a personas con trajes de astronauta pulverizando los arbustos ornamentales de boj que hay plantados en las rotondas de Pamplona con el rotulo de “campaña para la eliminación de la polilla del boj”. Tratan ejemplares endebles salidos del vivero (¡que diferentes son a los bojes de verdad!) para que no afeen su aspecto y el revoloteo de la plaga no interfiera con la circulación de vehículos.

Entro en internet y me tropiezo con los videos de “tu canal amigo de jardinería” en el que un hombre joven y esbelto me narra en 48 idiomas como erradicar la polilla del boj de mis cuidados topiarios de jardín.



Vale, no sé cómo explicarle mi preocupación al señor o a la señora que toma sus decisiones desde un sillón bellamente decorado y acolchado, pero algo anticuado, en un salón de la capital rodeado de coches y cuya función es proteger nuestro hábitat.

Le diría que cogiese un mapa de su ciudad a escala 1:5.000 y seleccionase una tercera parte coloreándola de otro color. Después, debería imaginarse un gran socavón en todo lo que ha coloreado. Imagínense que esto ocurre y que en la montaña, que somos tan listos, sabíamos que esto les pasaría desde hace varios años y no hemos hecho nada, que les decimos que esto pasará irremediablemente y que aunque nos preocupa “porque las calles de Pamplona, Madrid o Moscú son de gran valor arquitectónico” no podemos más que lamentarnos por haber perdido ese maravilloso lugar ruidoso y cosmopolita al que vamos a pasar las vacaciones de verano.

"los socavones son antiestéticos y hunden la economía de la ciudad pero no suponen un peligro para la salud"

No, los vecinos de Ezpelandia, Ezpelbakarra, Ezpilartea y Ezpelondo no actuaríamos de este modo… nos levantaríamos del sillón para encargar una solución a los expertos, dejaríamos nuestros recursos para una investigación con el fin de prevenir más socavones, protegeríamos edificios y alertaríamos a la población dando las herramientas para que actúen rápido sellando grietas. No nos escucharían decir eso de “que se jodan” mientras vamos a medir las fisuras del Paseo Sarasate y su estatua a los Fueros, que las fotos y los datos quedarán bonitos en un informe.

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Pero bueno, es que los vecinos de Ezpelandia, Ezpelbakarra, Ezpilartea y Ezpelondo somos así, supongo que vivir en un hábitat especial, de interés prioritario, imprime cierto carácter.

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Para saber más

Como os adelanté, hay poca información de utilidad en la red, al menos en castellano. Los resultados ofrecidos por los principales buscadores son de dos tipos; a) noticias catastróficas con gente lamentándose y b) venta de productos fitosanitarios para erradicarla en viveros y jardines público y particulares.

Recomendaría una búsqueda en Google académico  desde donde llegué a este artículo de R. Pérez-Otero, J.P. Mansilla y M. Vida en el que he basado buena parte del post de esta semana




Este que no funciona pero igual algún día va  


Algunas reseñas sobre la especie en páginas de productos fitosanitarios aquí  y aquí

Mapas para colorear

Es fácil, hay que pintar de negro las zonas que aparecen como Mb, aquí nuestro monte bajo es boj y especies asociadas al boj
















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