miércoles, 25 de marzo de 2020

ECOSISTEMA Y PAISAJE DEL HAYEDO 1/3


¡Buenas! Hoy te dejo con un trocito del libro “Navarra: guía ecológica y paisajística” editada por la ya desaparecida Caja de Ahorros de Navarra en 1980. De esta colección tengo varios libros que me han servido de bibliogafía cuando te cuento sobre los animalillos, plantas y setas que tenemos por aquí, pero este, que es el más gordo de la colección, sobre su ecología y paisaje, es la primera vez que lo uso.

Lo abrí al azar y ¡adivina qué me encontré! Pues lo que te vengo a mecanografiar hoy: sobre la estructura y características del hayedo. ¡yupi yeah! ¡con la de hayedos que tenemos en el Valle Aezkoa!! 



Este libro lo escribieron Jesús Elósegui Aldasoro, Pío Guerendiáin Castañón, Fernando Pérez Ollo y Fernando Redón Huici y la parte sobre el hayedo dice así:

Hayedos

Biología del Haya (Fagus sylvatica) fagoa, pagoa, Bagua.

Este árbol caducifolio alcanza los 30 m. y puede subir fácilmente hasta los 40. Su plasticidad le permite adoptar portes muy variados en función de las condiciones ambientales. Primero crece despacio, pero luego se acelera y llega a tamaños apreciables hacia los 125 años y envejece hacia los 300 años de vida.

Configura un tronco cilíndrico y recto, de corteza lisa y grisácea, cubierta de unas manchas que vistas de cerca corresponden a líquenes y musgos epífitos. Tiene dos tipos de ramillos, unos de crecimiento rápido, zigzagueantes, con pocas hojas y otros de crecimiento lento, pero con numerosas hojas agrupadas.

La floración y foliación ocurren simultáneamente en los meses de abril o mayo, y se escalonan en función de la temperatura y altitud.

Tanto las ramas superpuestas como las hojas se disponen en planos horizontales, de modo que interceptan el sol, aprovechan muy bien su luz y originan espesa sombra.

Especie vecera**, sólo produce cosecha abundante cada 4-6 años; los “buenos años de pasto” suelen darse después de veranos cálidos.




Las flores masculinas se agrupan en inflorescencias colgantes y las femeninas van apareadas y envueltas en una vaina que luego albergará el fruto; éste tiene forma de prisma triangular y se llama “hayuco”, el viento favorece la polinización y la maduración de los hayucos no se da hasta septiembre-octubre, cuando caen las hojas después de cambiar su verde tierno por tonos pardo-rojizos y amarillentos.

Se regenera bien sexualmente, sobre todo los años de mucho fruto y en suelos algo removidos. Para su germinación epigea requiere sombra, dando unas plántulas muy características, con dos hojas reniformes opuestas. Desde temprana edad rebrota muy bien de cepa, capacidad que mantiene hasta los 50 años de vida.

El género Fagus ocupa la zona templada septentrional de la Tierra y la especie F. sylvatica. L es la única que vive en la Península Ibérica.

Área de distribución

El haya crece espontáneamente por el Sur de Inglaterra, Sur de Escandinavia, Dinamarca, Alemania, Benelux, Francia, Norte de España, Italia, Europa Central, Polonia, Balkanes y Sur de Rusia.

En Iberia se distribuye por el eje pirenaico-cántabro, desde Galicia hasta Cataluña y Alto Sistema Ibérico (Soria, Logroño y Moncayo) en forma casi continua: otros puntos aislados, señalando su límite meridional son: Sierra de Peña de Francia (Salamanca), Somorierra y Ayllón (Segovia) y los puertos de Beceite (Tarragona).

Los más extensos hayedos españoles, los más afamados entre los forestales, se encuentran en Navarra: Urbasa, Aralar, Aézcoa, Irati, La cuestión, Sorogáin, Oyarburu, ..etc. En nuestra región, el límite meridional del haya pasa por la Zona media: Sierras de La Población, Codés, Santiago de Lóquiz, Urbasa y Andía, Sarvil, Alaiz, Izco y Leyre; en casi todos estos montes rebasa la línea de crestas y desciende por algún barranco hasta la cara sur. Este es el caso de Eslava, reseñado por Erviti*, en las estribaciones meridionales de la Sierra de Izco.




Dicho límite, muy sugerente desde el punto de vista ecológico y biogeográfico, continúa hacia el este por la Sierra de Santo Domingo (Sitios de Longás, Luesia-Biel) y toca el enclave navarro de Petilla de Aragón (Montserrat, 1966*)

Nuestro árbol está ausente tanto de la Ribera tudelana como de la estellesa y para volverlo a encontrar hay que pasar el Ebro hasta la Sierra de la Hez (Logroño) o hasta el Moncayo aragonés.

Ecología del Haya

Debido a su intensa transpiración, Fagus sylvatica requiere climas de atmósfera húmeda, con niebla frecuente. Salvada esta exigencia, muestra respecto a los demás factores una gran amplitud ecológica, perfectamente observable en Navarra.

Prefiere suelos fértiles y bien saneados, edificados sobre cualquier sustrato, aunque abunda más sobre los calcáreos. El suelo óptimo de un hayedo se clasifica como tierra parda ácida o néutra: sin embargo, tampoco es raro sobre suelos rocosos de tipo “rendzina”**.




Rehuye de los terrenos demasiado húmedos o poco permeables. Como ya sabemos, en ellos le sustituye el roble hacia la tierra baja oceánica, o el abeto hacia el Pirineo.

Para su buen desarrollo exige una precipitación anual superior a los 600 mm. Pero muchas de sus poblaciones soportan más de 1000 mm. , y no menos de 200 debe obtenerlo en pleno verano.
Un hayedo cerrado origina un microclima de gran importancia como regulador hídrico y térmico: lluvias y mojaduras empapan el bosque cuyo suelo va soltando poco a poco sus reservas de agua por los arroyuelos y fuentes.

Las tierras del hayedo presentan un verano relativamente fresco: la temperatura media de agosto oscila entre 15 y 22ºC. Según Ceballos y Ruiz (1971)* , deshojado puede resistir los intensos fríos invernales, pero teme las heladas tardías al no disponer de yemas adventicias para una segunda brotación; en este contexto, las mínimas invernales absolutas no deben ser inferiores a los 25ºC bajo cero.




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*Bibliografía de esta parte

Erviti, J.A (1978) Datos inéditos correspondientes a su “Estudio florístico de la Navarra Media Oriental”.
Montserrat, P. (1966) Vegetación de la Cuenca del Ebro. P. Cent. Pir. Biol. Exp., 1 (5): 1-22 Jaca. (1968) Los hayedos navarros. Coll. Bot., 7 (2): 845-893, Barcelona.
Ceballos, L y Ruíz de la Torre, J. (1971): Árboles y arbustos de la España peninsular. Ministerio de Agricultura, Madrid.  
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**Glosario de esta parte

Especie vecera: se dice de aquellas especies en un año dan mucho fruto y poco o ninguno en otro.

Suelos rocosos de tipo “Rendzina”: Son suelos de unos 50 cm de profundidad, ricos en materia orgánica, sobre roca madre caliza.



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