jueves, 19 de marzo de 2020

Salvemos Belagoa 1/2 , Revista Lurraren Bizia n.22


¡Hola! Haciendo el zafarrancho de limpieza me he encontrado con el número 22 de la revista “lurraren bizia” de Abril de 1993. En ese número aparece un artículo escrito por el biólogo Alfredo Rueda Diez sobre el proyecto de Larra – Belagua que por aquel entonces estaba a punto de desarrollarse.

Te dejo la primera parte del artículo para que le eches un ojo, la verdad es que no sé cómo ha cambiado este rincón del Pirineo pero si tú lo conoces seguro que puedes reflexionar sobre los cambios, positivos y negativos, derivados de ese proyecto.

LURRAREN BIZIA N 22, ABRIL 1993. 
Texto: Alfredo Rueda Diez, biólogo miembro de Anat-Lane, fotos de Aimar Gabirai.



Larra – Belagoa: Nuestro Pirineo nuevamente amenazado.

Larra – Belagoa es uno de los lugares más bellos de Euskal Herria. Su situación geográfica, en el extremo occidental de los Pirineos, le confiere ciertos rasgos de singularidad que se traducen en su paisaje, una fauna y una flora muy peculiares. Pero este atractivo no sólo ha atraído a los amantes de la naturaleza sino que también la ha puesto en el punto de mira de varios promotores de infraestructuras para el esquí.

De sobra conocida para los montañeros y otros amantes de las grandes cumbres, Larra-Belagoa es nuestra pequeña porción de territorio que contiene valores típicamente pirenaicos y de alta montaña. Su privilegiada posición geográfica, en el extremo occidental de la barrera pirenaica y relativamente cerca del mar Cantábrico, le confieren ciertos rasgos de singularidad que se traducen en un paisaje, fauna y flora característicos.

La preservación del entorno natural de Belagoa supone conservar una de las áreas más ricas de Euskal Herria. 

Pero al igual que otros muchos lugares de gran valor natural, sobre estos bellos parajes han planeado y planean proyectos amenazadores. Hace unos años ya, una empresa privada, Etudesa, intentó promover la construcción de una estación de esquí alpino y la urbanización del valle. En 1988 se construyeron varias pistas de esquí de fondo que “acariciaban” la Reserva Natural de Larra (ampliadas posteriormente en 1989), cuyo impacto paisajístico todavía no ha sido corregido.

En 1988 se construyeron varias pistas de esquí de fondo. 

La Junta del Valle del Roncal, apoyada económicamente por el departamento de industria y Turismo del Gobierno de Navarra, ha venido pugnando por la ampliación a 6 metros de estas antiguas pistas, la construcción de un trazado nuevo y varios edificios para servicios y equipamiento, todo ello a escasos metros de zonas legalmente protegidas.

En la actualidad (1993), tras la entrada en vigor a finales de marzo de la nueva Ley de Protección y Gestión de la Fauna Silvestre, el proyecto se ha quedado estancado pues gran parte de las infraestructuras planteadas quedan desechadas al marcar dicha ley una zona de seguridad en torno a los espacios protegidos.

Un espacio a proteger.

Las peculiares características climáticas, geográficas y geológicas que confluyen en la zona de Larra-Belagoa la convierten en un reducto ecológico plagado de particularidades biológicas.

De hecho, estos valores ecológicos no han pasado desapercibidos y en esta área nos encontramos con cuatro espacios protegidos. De las tres Reservas Integrales (figura máxima de protección) declaradas en Navarra, dos se encuentran aquí: Ukerdi / RI-1 y Aztaparreta / RI-2 (Ley Foral 6/10 de Abril de 1987). Además, ambas reservas integrales se hallan incluidas en la reserva Natural de Larra / RN – 12, la cual se extiende por gran parte de los terrenos que ahora nos ocupan, y a su vez todas ellas están dentro de la Zona de  Especial Protección para las Aves de Larra – Aztaparreta (Directiva 79/409/CEE). 

Por otro lado, antes de que finalice 1993 deberá ser declarado el Parque Natural de los Pirineos según establece la reciente Ley Foral de Protección de la Fauna Silvestre. Dicho parque que englobará gran parte del Pirineo navarro, desde Orreaga – Roncesvalles hasta Larra.

En Belagoa están declaradas dos Reservas Integrales. 

Si dentro de Euskal Herria ocupa el extremo nororiental, con las mayores altitudes del territorio, dentro del macizo pirenaico constituye el extremo occidental de la alta montaña. Más al oeste no podemos encontrar verdaderos pisos alpino y subalpino, lo cual se traduce en que Larra y su entorno delimitan el límite biogeográfico de algunas comunidades y de muchas especies.

Desde el punto de vista geológico el macizo de Larra, donde afloran las potentes calizas del Cretácico Superior – Santoniense (“calizas de los cañones”), es una de las zonas kársticas de mayor superficie y mayores profundidades de Europa. De hecho, este macizo viene a ser una especie de “Himalaya” para los espeléologos, pues existen simas explotadas de extraordinaria profundidad y con fenómenos espeleológicos de interés munidal: Suma Bu-56 con 1.388 metros de profundidad explorados, Sima de San Martín…

Desde el punto de vista bioclimático esta área pertenece al dominio hiperhúmedo-ultrahiperhúmedo con unas precipitaciones anuales superiores a 2.300 mm., gran parte de ellas en forma de nieve.

Si nos referimos a la vegetación, en Larra-Belagoa nos encontramos con el límite occidental de distribución de muchas especies pirenaicas como el Pino negro – Leherra (Pinus unciata) e importantes poblaciones de endemismos del Pirineo Centro Occidental (Ej: Thalictrum macrocarpum, Saxifraga hariotii, Lathyrus vivanti), algunos de los cuales han sido descubrimientos nuevos para la ciencia por parte de estudios botánicos recientes.

En cuanto a la fauna, muchas especies tienen aquí su límite occidental de distribución y no se encuentran en otras partes de Euskal Herria: Urogallo – Basoilarra, Perdiz nival – Lagopodo zuria, Mirlo Capiblanco – Zozo papazuria y Perdiz Pardilla – Eper grisa entre las aves; Sarrio – Izartia, Armiño – Katazuri, Mrmota y Oso – Hartza entre los mamíferos.

El polifacético paisaje de Belagoa varía considerablemente según la estación del año. 

Para algunas especies, aunque presentes en otras zonas, esta región ofrece buenas condiciones para su supervivencia. Podemos citar, entre otras, las siguientes: Pito negro – Okil beltza, Pico Dorsiblanco – Okil gibel-nabarra, Gorrión alpino – Elur txonta, Acentor alpino – Mendi tuntuna. Bisbita ribereño alpino – Mendi-txirta, Treparriscos – Harkaitz-txoria, Quebrantahuesos –Ugatza, Águila Real – Arrano beltza, Chova piquigualda – Belatxinga mokohoria, Topillo nival – Elur-sataine, Rata de agua norteña – Iparraldeko ur arratoia, Corzo – Orkaitz y Marta – Lepahori.

Hablando en términos generales, la existencia de un retazo importante de bosque virgen en Aztaparreta y de otros sin huellas de explotación en el pasado en Larra, en un marco general de paisaje humanizado donde las actividades humanas se integran equilibradamente en el entorno natural (al menos hasta ahora), constituyen razones de peso para conservar y proteger estas maravillas naturales como nos han sido legadas por nuestros antepasados y que ya forman parte de nuestro patrimonio natural.


No hay comentarios:

Publicar un comentario